Un Poco de Luz (The Impossible – Juan Antonio Bayona, 2012)

•13 enero 2013 • 1 comentario

The Impossible 1The Impossible – 2012 – (España) – Calif. 6.9/10

Duración: 114 Mins.

Dirección: Juan Antonio Bayona.

Guión: Sergio G. Sánchez, basado en la historia de María Belón.

Producción: Belén Atienza, Álvaro Agustín, Ghislain Barrois, Enrique López Lavigne & Jaime Ortíz de Artiñano.

Producción Ejecutiva: Sandra Hermida & Javier Ugarte.

Cinematografía (Fotografía): Óscar Faura.

Dirección de Arte: Dídac Bono & Marina Pozanco.

Diseño de Producción: Eugenio Caballero.

Edición: Elena Ruiz & Bernat Vilaplana.

Casting: Shaheen Baig & Raweeporn “Non” Srimonju.

Diseño de Vestuario: Anna Bingermann, Sparka Lee Hall & María Reyes.

Música: Fernando Velázquez.

Reparto: Naomi Watts (María), Ewan McGregor (Henry), Tom Holland (Lucas), Samuel Joslin (Thomas), Oaklee Pendergast (Simon) & Geraldine Chaplin (Old Woman).

La crisis creativa en Hollywood sigo creciendo de forma dramática, la mayoría de las películas que vemos estrenadas de forma comercial son secuelas, pre-cuelas, re-lanzamientos, adaptaciones de comics y demás, y esto no quiere decir que sea malo  o que tenga mayor o menor valor estas historias sino que parecen tan repetitivas y apelan a una poderosa maquinaria de publicidad que termina por vender objetos y meras ilusiones sin mucho contenido y que solo pretenden mantenerse en la mente de los espectadores por dos meses como máximo. La literatura y la propia “realidad objetiva” (si es que existe eso), han sido las dos fuentes más importantes para la conformación del cine como un arte accesible a las masas, y la creatividad para generar atención y mantenerla entre los posibles ha cambiado del “contar una buena historia” a darle más importancia a datos efímeros y sin sentido dentro de la lógica del propio arte cinematográfico como lo son cualquier premio y sobre todo las recaudaciones económicas. A pesar de todo lo anterior, la realidad todavía puede influir en la conformación de buenas historias que son bien contadas a pesar de provenir de toda esa maquinaria anteriormente criticada, “Argo” de Ben Affleck y “The Impossible” de Juan Antonio Bayona son recientes ejemplos muy recomendables de historias basadas en hechos reales que no caen en la evidente falta de inventiva, recuerden que dentro del cine no solo es lo que se cuenta, sino como se cuenta.

The Impossible 2

El director Juan Antonio Bayona es uno de varios españoles que han decidido incursionar en las agitadas aguas del cine norteamericano (otros son Rodrigo Cortés y Alejandro Amenábar) con cierto éxito. Teniendo nada más como antecedente directo “El Orfanato”, y de la cuál no terminó gustándome por allá de 2007, y que a pesar de esta supuesta falta de experiencia se embarca en una producción muy grande con talento hollywoodense resolviéndolo de gran forma. Con un guión muy bien formado a partir de las experiencias reales de la familia Belón, españoles que se encontraban de vacaciones en las costas de Tailandia cuando sucedió una de las peores tragedias humanas que se tengan registro, un terremoto y tsunami que terminó con la vida de más de 200,000 personas, Bayona termina construyendo el largo y sufrido viaje que esta familia, conformada por los padres y tres hijos, en la búsqueda de reencontrase tras el desastre. Con una dirección magnífica que incluye unos efectos especiales imponentes y una dirección de actores que nos llevan hacía una conmovedora empatía con los protagonistas, eso si sin chantajes emocionales que son muy comunes en el cine comercial, “The Impossible” es una buena recomendación.

The Impossible 3

“The Impossible” invoca a ese sentimiento de ayuda y de esperanza en los momentos más difíciles, pero también nos lleva por el desconcierto y la impotencia como sociedad ante los mayores sucesos de la naturaleza. Dentro de la devastación se pierden las valoraciones de clase y demás argumentos que dan pie a la desigualdad social, la esperanza crea fuerzas y coraje a los protagonistas y otros personajes de la historia, todos en búsqueda de reencuentros que suceden y otros que se quedan en la terrible resistencia a la fatalidad. A pesar de la buena manufactura y de la extraordinaria historia, sólo nos llevan por los sucesos que tuvieron que ver con turistas, no hay descripciones de quienes habitaban esas tierras, tal vez por eso es que no se trata de una película en donde existe un sentimiento triunfal ante la adversidad, sino de pesadumbre tras la propia experiencia de la familia Belón.

The Impossible 4

Naomi Watts y Tom Holland terminan por ser los protagonistas fuertes de la historia, realizando interpretaciones muy buenas y que conmueven en casi todo momento al espectador. Hay que resaltar el talento de esta actriz australiana que una vez más demuestra grados de complejidad y de emociones a pesar de que la mayor parte de la película se la pasa afectada por los golpes en una cama de hospital, terrible destino de miles de personas. Tom Hoolland es un complemento muy interesante, Ewan McGregor se desenvuelve en un papel menos destacado, a pesar de eso nos regala un momento de desesperación digno de mención. Una historia que debía ser contada en pantalla grande y que nos remite a las otras miles que no han sido escuchadas, vale mencionar lo curioso de que no se había realizado una película en donde el suceso catastrófico de navidad de 2004 sea lo primordial, solo se había mencionado como parte relacionada en la también recomendable “Hereafter” de Clint Eastwood.

“A Spectrum Travels the World, is the Spectrum of Capitalism” (Cosmopolis – David Cronenberg, 2012).

•10 diciembre 2012 • Dejar un comentario

CosmopolisCosmopolis – 2012 – (Canadá-Francia-Portugal-Italia) – Calif. 7.7/10

Duración: 109 Mins.

Dirección: David Cronenberg.

Guión: David Cronenberg, basado en la novela de Don DeLillo.

Producción: Paulo Branco, Martin Katz, Walter Gasparovic & Joseph Boccia.

Producción Ejecutiva: Edouard Carmignac, Gregoire Melin & Renee Tab.

Cinematografía (Fotografía): Peter Suschitzky.

Dirección de Arte: Joshu de Cartier.

Diseño de Producción: Arvinder Grewal.

Edición: Ronald Sanders.

Casting: Deirdre Bowen.

Diseño de Vestuario: Denise Cronenberg.

Música: Howard Shore.

Reparto: Robert Pattison (Eric Parker), Sarah Gadon (Elise Shifrin), Paul Giamatti (Benno Levin), Kevin Durand (Torval), Abdul Ayoola (Ibrahim Hamadou), Juliette Binoche (Didi Fancher), Emily Hampshire (Jane Melman), Samantha Morton (Vija Kinsky & Mathieu Amalric (André Petrescu).

El cine es un arte por el cual se pueden expresar opiniones, visiones y perspectivas de una realidad en particular, de una sociedad o una cultura, es un arte en el cual es posible descubrir formas sociales y hasta psicológicas de una realidad en la que vivimos subjetivamente, y que tratamos de comprender objetivamente, ya sea desde historias cotidianas o bien narrando sucesos históricamente trascendentales. La mayoría de las películas, más allá de hacernos pensar sobre nuestro entorno, nos imponen ciertas estructuras sociales y culturales, uno de los principales objetivos de una “industria cultural” como Hollywood, pero por el otro lado hay filmes que nos hacen reflexionar sobre temas que son importantes y que muchas veces simplemente aprendemos a convivir con ellos en nuestra vida diaria, siendo esto último el caso de la última película de David Cronenberg.

Cosmopolis 1

El director canadiense es un especialista en lograr que los espectadores mediten sobre su cotidianidad, sobre los elementos que lo rodean y que se han vuelto parte de la esencia de las sociedades actuales, elementos como la tecnología, la búsqueda de placeres efímeros y la total indiferencia de los individuos que se esconden entre la aparente seguridad de una sociedad de masas, “Cosmopolis” es un claro ejemplo de un filme en donde la narrativa queda de lado para concentrarnos en los elementos duros y transgresores de una realidad que evidentemente no puede sostenerse en si misma. Eric Parker es un joven multimillonario que maneja la mayor parte de los hilos económicos de Nueva York y por lo tanto del mundo, pero ha llegado el día del quiebre total económico del planeta, del cuál es parte responsable, y en medio de un inevitable estallido social lo único que el desea es realizarse un corte de cabello en la vieja peluquería donde él y su padre solían cortárselo al otro lado de la ciudad, entonces emprende un largo viaje tanto físico como introspectivo, a pesar de las advertencias de su cuerpo de seguridad de un inminente ataque a su persona, un viaje a través de un paisaje urbano y decadente, con personajes cínicos y crueles, el principio del fin del capitalismo tal y como lo conocemos.

Cosmopolis 2

“Cosmopolis” es una película política, crítica y que desafía a las estructuras económicas, sociales y de clase que dan forma a nuestras sociedades modernas, nos pone de frente a la indiferencia, la hipocresía y la falsedad de quienes manejan estos grandes sistemas a su gusto, inclusive en los momentos de crisis y de total derrumbamiento de la gigantesca y a su vez frágil armadura económica. Me parece muy acertado y nada extraño el utilizar a la rata como principal símbolo de una sociedad en donde comienza su desmoronamiento, de personajes antagónicos que a pesar de ser de clases distintas aceptan la realidad que se les ha impuesto, de lo esquizofrénica de la sociedad que aspira a un cambio radical para su propio bienestar, pero que a su vez teme salirse de su presente, la revolución dolerá y el futuro es un lugar aterrador y todos nos aferramos a nuestros espacios, como Eric Parker a su limosina y su corte de cabello.

Cosmopolis 3

La dirección es magnífica, David Cronenberg mantiene su estilo en donde se aleja de los convencionalismos de la narrativa cinematográfica, creando momentos que van de un extremo a otro, de la indiferencia a la tensión emocional entre los distintos personajes que pasan frente al espectador y que representan parte de ese capitalismo frío y devorador que critica el autor. Cabe resaltar que la mayor parte de la acción se lleva a cabo a través de los diálogos, cuestión que logra sacar el mayor provecho de un reparto que en su mayoría consigue interpretaciones muy buenas, inclusive Robert Pattison (Eric Parker), un actor cuestionado debido a sus trabajos anteriores. Pero quien debe una mención a parte es Paul Giamatti, que nos regala una interpretación poderosa, contradictoria y terriblemente identificable con casi cualquier individuo urbano, además de la siempre agradable y bella presencia de Juliette Binoche.

Al final, “Cosmopolis” es una película que debe verse, interesante desde un punto de vista sociológico y psicológico, un filme que nos hace reflexionar sobre el presente, el futuro y el terror de un cambio verdadero, de una revolución que puede tener su inicio cuando cambiemos la forma en que pensamos el mundo, violento cambio para una realidad que de por si, objetivamente ya es violenta.

La Desilusión de la Fantasía Vuelta Realidad (Ruby Sparks)

•3 diciembre 2012 • Dejar un comentario

Ruby Sparks Poster

Ruby Sparks

(Ruby, La Chica de mis Sueños) – 2012 – Estados Unidos – Calif. 7.0/10

Dirección: Jonathan Dayton & Valerie Faris.

Duración: 104 Mins.

Guión: Zoe Kazan.

Producción: Ron Yerxa, Albert Berger & Chuck Ryant.

Producción Ejecutiva: Paul Dano, Robert Graf & Zoe Kazan.

 Cinematografía (Fotografía): Matthew Libatique.

Dirección de Arte: Alexander Wei.

Diseño de Producción: Bart Lipton.

Edición: Pamela Martin.

Música: Nick Urata.

Reparto: Paul Dano (Calvin Weir Fields), Zoe Kazan (Ruby Sparks), Chris Messina (Harry), Annette Bening (Gertrude), Antonio Banderas (Mort), Steve Coogan (langdon Tharp) & Elliot Gould (Dr. Rosenthal).

Después de más de dos años de no escribir en este blog (no sé si los 3 o 5 que lo leían hace dos años lleguen a leer esto), regreso por el puro gusto de ver cine, gusto que nunca se me ha quitado, lo que se me había quitado era tratar de expresar mis comentarios sobre lo que veo y escucho de este arte que amo y que me obsesiona casi cada día. Por eso es algo significativo es el regresar para escribir sobre una película que tiene como personaje principal a un escritor que esta envuelto en sus obsesiones y en sus ideales de realidad, de las relaciones sociales y de uno de los grandes mitos de Hollywood y por lo tanto del hombre moderno, el amor.

“Ruby Sparks” es el segundo largometraje de la pareja de directores Jonathan Dayton & Valerie Faris, pareja que ganaron fama al final de la década de los años 90’s y a principio de los 2000’s realizando videoclips para bandas de rock, en donde sobresalen trabajos con Smashing Pumpkins, Red Hot Chili Peppers, R.E.M. y Oasis. Y es debido a estos trabajos anteriores que han logrado crear un estilo muy particular en lo narrativo y sobre todo en la parte visual, y claro, sin olvidar la parte musical, que es muy importante dentro de sus obras. Estos es muy evidente en su primer trabajo cinematográfico, la aclamada “Little Miss Sunshine” (Pequeña Miss Sunshine, 2006).

 

Ruby Sparks 01

 

“Ruby Sparks” es una película que, si bien no revoluciona en sentido narrativo o en la búsqueda de nuevos temas provocativos a la tragicomedia cinematográfica, resulta una excelente historia que nos hace reflexionar sobre la soledad, sobre los deseos del individuo en una sociedad cada vez más individualizada, y sobre los ideales que nos creamos a través de los consumos culturales que tomamos de la televisión, las revistas, internet y sobre todo del cine, siendo más familiar para quien esta escribiendo este último campo. Calvin Weir-Fields (Paul Dano), es un escritor que se encuentra en un momento de crisis personal, esto le genera un bloqueo creativo para seguir escribiendo, hasta que comienza a tener sueños con una chica a la que nombra Ruby Sparks, y es gracias a estos sueños que se renueva su imaginación y por lo tanto su trabajo, teniendo como principal personaje de su nueva novela a si mismo y a la chica de sus sueños como su ideal platónico romántico. Un día aparece Ruby en su cocina tal y como si tuvieran una relación de hace tiempo, esto desconcierta al protagonista quien piensa que la aparición de esta chica es tal vez el anuncio de una grave enfermedad mental, pero de inmediato se da cuenta de que es real, todos los que lo rodean la pueden ver y empiezan a interactuar con ella, enamorando poco a poco a los demás personajes y al mismo público, debido a su personalidad exorbitantemente adorable. A partir de este momento se produce el dilema moral del personaje principal, ya que puede controlar los actos y los deseos de su personaje platónico vuelto real, manteniéndola en una especie de prisión encadenada a sus deseos e ideales.

El guión es muy bueno, realizado por la co-protagonista de la historia, Zoe Kazan, que cabe mencionar es la nieta del legendario director Elia Kazan (“East of Eden”, 1955, “Viva Zapata!”, 1952). Resalta del guión que no se centra en la parte mágica de la aparición del personaje que da nombre a la película, si no más bien en esos ideales y en lo complicado de las relaciones sociales, en este caso de pareja. En las acciones cotidianas de cada quien y en las formas de presionar nuestras realidades para adaptarlas a nuestras aspiraciones personales. La dirección es magnífica, ya que la pareja Dayton-Faris crean un dinamismo muy especial que atrapa al espectador de principio a fin, una soltura que podemos ver desde su primer trabajo. la música es otro elemento muy importante en la historia, creada por Nick Urata y complementada con canciones de artistas como Plastic Bertrand y Sylvie Vartan, y que ha sido esencial en toda esa oleada de cine independiente norteamericano, al que me atrevo a llamar “Novísimo Cine Norteamericano”.

Las interpretaciones están muy bien realizadas por los protagonistas, quienes logran una química muy especial, Paul Dano y Zoe Kazan son una pareja cautivadora. La suma de Annette Bening, Antonio Banderas, Chris Messina y Elliot Gould son un gran soporte para el resto de la historia.

En general es una historia muy bien contada que vale la pena ver, una película que no tira al espectador el enredo clásico y melodramático que vemos en cartelera o en televisión tantas veces durante el año, y nos acerca más a nuestras concepciones de ese supuesto “amor” que merecemos, creamos, forzamos, necesitamos y cualquier otro adjetivo referente. “Ruby Sparks” evoca más bien a buenas historias como “The Purple Rose Of Cairo” (Woody Allen, 1985), “Lars And The Real Girl” (Craig Gillespie, 2007), “Eternal Sunshine Of The Spotless Mind” (Michel Gondry, 2004), “Breakfast At Tiffany’s” (Blake Edwards, 1961) y hasta “(500) Days Of Summer” (Marc Webb, 2009).

 

Rubin Sparks 02

Los números de 2010

•3 enero 2011 • 1 comentario

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: Más fresco que nunca.

Números crujientes

Imagen destacada

Un Boeing 747-400 transporta hasta 416 pasajeros. Este blog fue visto cerca de 7,000 veces en 2010. Eso son alrededor de 17 Boeings 747-400.

In 2010, there were 47 new posts, growing the total archive of this blog to 53 posts. Subiste 491 imágenes, ocupando un total de 32mb. Eso son alrededor de 1 imágenes por día.

The busiest day of the year was 1 de marzo with 117 views. The most popular post that day was De Realidad a la Neorrealidad en el Cine.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran alphainventions.com, facebook.com, es.wordpress.com, mail.live.com y rockandroll.com.mx.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por 500 days of summer, toy story 3, sherlock holmes, vertigo hitchcock y robert downey jr.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

De Realidad a la Neorrealidad en el Cine marzo, 2010

2

La Obsesión en Tonos de Azul enero, 2010
1 comentario

3

Los Juguetes Eternos, La Diversión Interminable junio, 2010

4

El Extraordinario Caso de Sherlock Holmes por el Ingenioso Guy Ritchie enero, 2010
1 comentario

5

La Acrofobia de una Creatividad Clásica Cinematográfica. marzo, 2010

La Distanciada Realidad de la Familia Posmoderna.

•13 octubre 2010 • Dejar un comentario

Please, Give – 2010 – (Estados Unidos) – Calif. 7.4/10

Duración: 90 Min.

Dirección: Nicole Holofcener.

Guión: Nicole Holofcener.

Producción: Anthony Bregman, Stefanie Azpiazu & Caroline Jaczko.

Producción Ejecutiva: ———————-.

 Cinematografía (Fotografía): Yaron Orbach.

Dirección de Arte: Lauren Fitzsimmons.

Diseño de Producción: Mark White.

Edición: Robert Frazen.

Música: Marcelo Zarvos.

Reparto: Rebeca Hall (Rebeca), Catherine Keener (Kate), Amanda Peet (Mary) & Oliver Platt (Alex).

Género: Drama, Novísimo Cine Norteamericano.

Cada vez más llegan a nuestro país y a nuestra ciudad (Ciudad de México) películas norteamericanas que tratan de salir un poco, o casi totalmente, del estereotipo Hollywoodense, un estilo de cinematografía que pretende regresar la humanidad y la reflexión inmediata de una sociedad que ha cambiado desde su base la forma en cómo se comprende la vida, especialmente dentro de espacios urbanos, la familia norteamericana y prácticamente de cualquier parte del mundo se ha fragmentado en los últimos tiempos, y el cine como parte reflector de la realidad no se ha quedado atrás en representar de distintas formas este resquebrajamiento, autores como Wes Anderson con “The Royal Tenenbaums” (Los Excéntricos Tenenbaum, 2001) o Zach Braff y su “Garden State” (Tiempo de Volver, 2004) dan cuenta de que el cine “independiente” norteamericano voltea a lo más esencial de su estructura social, el núcleo familiar. Esta película de Nicole Holofcener goza de un grupo de protagonistas muy interesantes, en cierta forma una familia y demás individuos que se relacionan de manera inmediata tanto para mantener un pie en la realidad como para sacar un provecho de esas relaciones directas o indirectas. El protagonismo se divide en la disfuncionalidad y en la engañosa aceptación de una dinámica de supuesta felicidad, una aceptable representación llevada por la cuasi contemplación de una posmodernidad que aísla a los propios personajes, de un novísimo cine norteamericano donde todo tiene una conexión en tono trágico, y que juega con la esperanza y el pesimismo.

Kate (Catherine Keener) es una mujer madura que vive en la ciudad de New York con su esposo e hija, se dedica a encontrar muebles considerados “vintage” o “antiguos” de personas que ya no lo necesitan y revenderlos a precios un tanto excesivos, pero la historia se concentra más en el proceso de aceptación de Kate dentro de una sociedad que dista mucho de ser igualitaria, haciendole pensar y generar una conciencia con respecto a ciertos fenómenos que le rodean, principalmente de la pobreza y del olvido en que muchas personas viven dentro de las ciudades, por eso trata de dar dinero y ayuda a cualquier indigente e individuo que parezca necesitarla, cuestión que le ocasiona problemas con su hija adolescente Abby (Sarah Steele), quien debido a su etapa de formación le exige ciertos tipos de lujos que Kate no está dispuesta a cumplir. Mientras tanto Kate y su marido Alex (Oliver Platt) tiene la idea de comprar el departamento de un lado para ampliar su casa, solo deben esperar la muerte de la avejentada y excesivamente sincera Andra (Ann Guilbert) quien es visitada constantemente por sus sobrinas Rebecca (Rebecca Hall) y Mary (Amanda Peet).

La principal característica de esta película, y de todas aquellas perteneciente a esta curiosa forma de hacer cine, reside en una crítica muy directa de las transformaciones sociales, que se crean desde los espacios urbanos como lugares por excelencia de la vida actual, la indiferencia y la cada vez mayor falta de relación del individuo con sus semejantes pese a la inmensidad de una masa de población donde reside, en otras palabras la impersonalidad en la que el individuo social se ha refugiado en lugares donde se convive con millones de otras personas. Y esta película refleja muy bien ese desconocimiento que se tiene actualmente hasta de los vecinos directos, estas urbes como New York han convertido al ser humano en un ser completamente individualista pero con una necesidad masoquista de limitarse su espacio y de sortear el inevitable contacto con millones iguales a su condición. Pero a pesar de este aislamiento que se puede comprobar a diario en las ciudades y que en la representación de la película resulta muy evidente, sobre todo en la joven Rebecca quien parece no tener ningún tipo de interés por conseguir pareja, y ni siquiera existe una preocupación por su situación, sino una idea de conformismo extremo.

La inseguridad y el engaño muchas veces inconscientemente de los protagonistas dota a la historia de una autenticidad muy peculiar, ya que muchas de las emociones son controladas, o sea no existe una dramatización más allá de lo que los intérpretes podrían entender como “natural”, y que grandes actores de este ambiente “indie” del cine de Hollywood como Catherine Keener y Oliver Platt se desempeñan con gran solvencia. Todos los que intervienen en la pantalla tienen un secreto o un engaño que esconder de los demás, ya sea desde la inseguridad, un amorío, un berrinche, la desesperación, el sentirse atrapada en una relación monótona, etc., lo que es expresado por todos desde una represión un tanto egoísta ya que mantiene en constante tensión la situación casi cotidiana de la acción que nos presentan en pantalla. Como parte de una contemplación posmoderna de la misma directora encontramos en estas represiones emocionales un desencanto del mito y de la ilusión que Hollywood ha establecido con el concepto de amor y de romance, todos han perdido ese encanto de encontrar o de ilusionarse con la búsqueda de esa emoción que resulta inalcanzable y sin sentido a los ojos de unos desesperanzados protagonistas, no existe un sentido más allá del presente, lo cual resulta una agradable sorpresa debido a que la mayoría de las historias “humanas” provenientes de Hollywood se basan en la “lucha” por un bienestar prometedor, una de las principales cualidades de la película es que no trata de emocionar artificialmente con una ilusión falsa o repetetitiva, podemos decir que se trata de una desesperanza un tanto colorida, tal y como lo hiciera Wes Anderson y sus Tenenbaums.

Por lo tanto el personaje protagonista de Kate se refugia en la satisfacción inmediata de la caridad como salida de una realidad abrumadora, de problemas que le rodean y que parecen pasar sin sentido y desde una indiferencia, a pesar de que las acciones en la historia le afecten directamente. Termina con sus pocas ilusiones y generan un estado de desamparo tanto emocional como físico. Una película que trata temas muy íntimos dentro de un ritmo que puede no gustar a la mayoría del público pero que da cuenta de esta desesperación de la realidad actual.

A Través de una Mirada Femenina.

•29 septiembre 2010 • Dejar un comentario

Las Buenas Hierbas – 2010 – (México) – Calif. 7.4/10

Duración: 117 Min.

Dirección: María Novaro.

Guión: María Novaro.

Producción: Julio Bárcenas & María Novaro.

Producción Ejecutiva: María Novaro & IMCINE.

 Cinematografía (Fotografía): Gerardo Barroso.

Dirección de Arte: Lorenza Manrique.

Diseño de Producción: —————-.

Edición: Sebastián Garza & María Novaro.

Música: Santiago Chávez & Judith De León.

Reparto: Úrsula Pruneda (Dalia), Ofelia Medina (Lala), Ana Ofelia Murguía (Blanquita), Cosmo González Muñoz (Cosmo), Gabino Rodríguez (Gabo), Miriam Balderas (Ana) Alberto Estrella (Luis), Luisa Pardo (Quinceañera) & Rodrigo Solís (El Rot).

Género: Drama, Novísimo Cine Mexicano.

Hablar sobre un cine nacional siempre es difícil, muchas veces se confunde un sentimiento patriótico sobre la producción cinematográfica de una región como si se tratase de una competencia frontal frente a otras, causando observaciones superficiales contradictorias sobre perspectivas y visiones estéticas y narrativas muy específicas. Los festivales y premios en todo el mundo parecen acrecentar este sentimiento, los medios y demás personalidades comunicativas nos venden una idea nacionalista, pero ante una reivindicación de la nacionalidad, en donde todo tipo de actividad o profesión pretende la idea de una superioridad regional, y donde últimamente el arte también se ha considerado de esa forma y no como una expresión de cierta realidad, o sea de su tiempo y espacio. Los premios y la taquilla no significa que exista una real competencia, se clasifica al cine como bueno o malo, y hay películas mejores que otras, equívocamente se ha exagerado en considerar los festivales y premios como tipo “olimpiadas” o “mundiales” deportivos en donde el ganador representa a todo un pueblo, solo hay que reflexionar que el arte, y el cine como parte de este, es una forma reflexiva, estética, etc. de un individuo o un pequeño grupo de estos, en otras palabras si Carlos Reygadas, Alejandro González Iñarritu o Guillermo del Toro ganan un premio, no siento que hemos ganado como nación, para empezar la mayoría de sus películas no se hacen con un presupuesto económico y humano completamente nacional. Pero siempre será bueno ver cine nacional para darnos cuenta de cierta realidad o realidades que nos rodean, el arte cuenta en diversas formas, en este caso desde una narrativa cinematográfica, verdades sobre lo cotidiano, induce al debate y a la reflexión de nuestra cotidianidad o simplemente de nuestra condición de seres humanos. En el caso de la nueva película de la siempre interesante María Novaro, “Las Buenas Hierbas”, nos vemos frente a un oasis o respiro de los temas importantes que se tratan en nuestro país (México) en estos últimos tiempos, da muestra de una urbanidad y de un ritmo que se excluye por si misma de todo el circo de lo “mexicano” y su oficial pretensión.

La historia que a María Novaro le llevo cerca de 3 años concluir nos transborda por la vida de Dalia, una mujer de su tiempo y espacio, de la ciudad de México y todas sus contradicciones, una madre soltera que combina los distintos aspectos de sus relaciones sociales dentro de la magnanimidad de una urbe que determina la cotidianidad de millones de personas. Como parte de esa clase media con un nivel de cultura y de conciencia social muy bien implantada, navega entre diversas ocupaciones, la de criar a su pequeño hijo resultado de un matrimonio fallido, su trabajo dentro de una estación de radio alternativa y las eventuales ocupaciones en conjunto con el apoyo a su madre, Doctora en Botánica por la UNAM, quien cuenta con un conocimiento de las propiedades de las plantas que va de lo estrictamente científico hasta lo históricamente revelador, una etnobotánica. La problemática de Dalia comienza cuando a su madre le diagnostican Alzheimer, que la lleva prontamente a encargarse de las actividades de ésta en un recorrido agobiante y desgastante, de una enfermedad que arrasa con todo tipo de relaciones sociales, del completo aislamiento del ser, de una muerte expectante.

A diferencia de casi todo el cine mexicano, principalmente el que llega a estar más de una semana en cartelera comercial, trata de representar al personaje desde una perspectiva más honesta, no existes un lenguaje estrictamente regional, reduce los costumbrismos vocales para justificar un pretendido realismo. La ciudad de México forma un espacio laberíntico pero orgánico, existe una armonía casi rítmica en las tomas y en el ritmo narrativo de María Novaro, a pesar de utilizar muchas tomas cerradas y cercanas, la frondosidad de una ciudad de México muy húmeda y viva resalta en pantalla dándole un toque de frescura a los personajes y a la historia misma, a pesar de no contar con un ritmo apresurado. Escenarios grises y una constante lluvia nos ayuda a reflexionar sobre como la mente de los enfermos con Alzheimer se nubla de forma cada vez más acelerada.

Lo que pareciera un relato exclusivo sobre el personaje y sus relaciones dentro de una sociedad posmoderna y multicultural, termina complicándose con la responsabilidad de cuidar de su madre, un papel que termina siendo natural para muchas personas, cuando a los hijos les toca ser padres de sus padres. La búsqueda de una solución en el conocimiento de las plantas y de sus efectos que le transmite “Lala”, una Ofelia Medina estridente en gran parte de la historia, a una joven Dalia (Úrsula Pruneda),  que goza completamente de una feminidad muy bien llevada, dan cuenta de una historia que rompe con lo convencional u oficial, nos aleja de una representación oficial y de una sobre explicación de la realidad inmediata, permite tras un relato en donde la crudeza de una enfermedad se combina con un cierto velo de misterio de los personajes que rodean a la protagonista, muy importante y conmovedora resulta la historia de la vecina y su nieta quien fuera asesinada después de su fiesta de 15 años.

En conclusión existe un contexto de cierto misticismo en una representación de perfil muy íntimo de la surrealista mixtura de la realidad mexicana, de un modernismo y tradicionalismo, lo cual genera una importante característica casi inédita en un cine nacional en donde la visión estructural se impone como una especie de contradicción constante, o se van por el modernismo recalcitrante o el tradicionalismo impositivo. Lo que más se rescata es la valentía de representar a una sociedad fuera de cualquier tipo de clichés, una mirada femenina real que rechaza todo tipo de convencionalismos cursis de un cine ofensivo supuestamente dirigido al romance, además de ser un respiro aceptable dentro de una cartelera llena de épicas y contra épicas en una significación o re significación de lo que es ser mexicano.

Una Costumbre Simplona.

•9 septiembre 2010 • Dejar un comentario

Grown Ups – 2010 – (Estados Unidos) – Calif. 5.7/10

Duración: 102 Min.

Dirección: Dennis Dugan.

Guión: Adam Sandler & Fred Wolf.

Producción: Jack Giarraputo, Adam Sandler, Kevin Grady & Yancey Derringer Banks.

Producción Ejecutiva: Barry Bernardi, Allen Covert, Tim Herlihy & Steve Koren .

Cinematografía (Fotografía): Theo van de Sande.

Dirección de Arte: Alan Au.

Diseño de Producción: Perry Andelin Blake.

Edición: Tom Costain.

Música: Rupert Gregson-Williams.

Reparto: Adam Sandler (Lenny Feder), Kevin James (Eric Lamonsoff), Chris Rock (Kurt McKenzie), David Spade (Marcus Higgins), Rob Schneider (Rob Hilliard), Salma Hayek (Roxanne Chase-Feder) Maria Bello (Sally Lamonsoff), Maya Rudolph (Deanne McKenzie), Joyce Van Patten (Gloria) & Steve Buscemi (Wiley).

Género: Comedia, Familiar.

Cada época tiene su bufón, o me atrevería a decir que a cada bufón le viene una época, ya estuvimos en el tiempo en donde Jim Carrey transformaba su rostro de mil maneras para tratar de hacernos reír de la forma más “bruta” posible, en los ochentas recuerdo un poco a Eddie Murphy, aunque él trataba de sorprender con un carácter más rudo y con películas de acción un poco más serias, “48 Hrs.” con Nick Nolte tiene su atractivo especial. Muchos cómicos estadounidenses han tenido su momento de mucha fama, muchos de ellos merecidamente como John Goodman, Dan Aykroyd, Steve Martin e inclusive Mike Myers, otros han desaparecido extrañamente como Rick Moranis, pero de quien interesa esta vez es de un actor cómico que ha logrado mantenerse como un favorito de muchos durante ya varios años, y que gracias a su constante producción se mantiene rentable y situado como una imagen relacionada al “cuenta cuentos” llamado cine, y con una calidad más o menos respetable. Llama mucho la atención en esta su más reciente película ya que reúne a un grupo de cómicos, y que se nota son grandes amigos, la mayoría hechos del longevo programa televisivo “Saturday Night Live”, que en su estílo satírico ha logrado formar grandes cómicos norteamericanos, una gran referencia para la cultura pop de estos días. Los elegidos por Sandler, que no son extraños en sus películas, son Rob Schneider, David Spade, Maya Rudolph y Chris Rock, habituales en “SNL” a principios y mediados de los 90’s, y con la adición de Kevin James quien ya había trabajado con Sandler. En otras palabras el rey de la comedia simple y de las historias melodramáticas-familiares vuelve con sus antiguos amigos, como una reunión de generación, dándose el lujo de “echar relajo” dentro de la pantalla de cine, porque eso es principalmente lo que expresan, diversión entre conocidos.

“Grown Ups” (Son Como Niños) parte de la esencia hollywoodense del cine familiar, no se crea complicaciones y presenta personajes parcialmente estereotipados y situaciones cómicas comunes en películas con una multitud de interlocutores, las historias se acortan para poner dentro los sucesos sobresalientes a problemas familiares comunes, eso sí colocados en escenarios exagerados, sobresaliendo y protagonizando en el principal lío o clímax a la familia de Sandler, Hayek y sus hijos, quienes tienen una pérdida de comunicación o contacto “real” entre ellos y con el “mundo normal”, apelativo sobre la familia tradicional como núcleo de la sociedad. Los niños tienen un contacto por medio de las tecnologías, mandando mensajes de texto a la niñera para que le prepare un té o el preferir estar dentro de un hotel con videojuegos sobre la aventura de un “camping” es la forma directa de mostrar como estas nuevas formas permiten más conexiones pero menos acercamiento con el otro, inclusive con el otro inmediato.

Además de otras faltas de comunicación y el apego cada vez mayor a la individualidad, y que Sandler, Dugan y compañía tratan de dar cuenta a través de la convivencia familiar, de los valores tradicionales y hasta moralistas, todo el discurso de la película llega a un punto nefasto y emocionalmente chantajista al ubicar todo el relato dentro de los festejos de la independencia de los Estados Unidos, y que representa una conjunción de valores que se deben salvar junto a una nacionalidad que en lugar de construir esta ficticia integración dentro de los mismos personajes, se disponen a externar prejuicios raciales y culturales que chocan directamente con los supuestos valores defendidos, los personajes negros, latinos y asiáticos que aparecen en la historia solo sobresalen cuando el chiste les permite dar cuenta de su diferencia, y aunque les permita mofarse y criticar con ese humor “simple”, resulta excluyente para quienes no forman esta imagen de “familia modelo” propuesta a reconstruirse por un sentimentalismo que ha invadido masivamente al mundo, siendo un gran ejemplo, por lo menos en Latinoamérica, la telenovela, educador y promotor de estos valores excluyentes.

La tradición en que se basa el humor de Sandler y de todos sus compinches es la otorgada por la gran carga que resulta su formación en “SNL”, una sátira que se ha convertido en la “comedia blanca” por excelencia, por eso resulta muy comprometedor e insultante la representación de las razas extrañas dentro de la película, y mucho más extraño que Chris Rock como un personaje en muchas formas trillado, siendo que tanto en su “stand-up comedy” como en otras películas trata de reivindicar y darle mayor protagónico al personaje de raza negra, pero que lamentablemente termina siendo el “negro dentro de los amigos blancos”, cuestión que se ha popularizado en la televisión y hasta en la música pop de los Estados Unidos, esta falsa integración o integración incompleta que se refleja en los medios de expresión cultural de una “industria” que logra inundar estos canales en todo el mundo, aunque como alguien externo a esa realidad no sé que también represente la cotidianidad dentro de la vida norteamericana.

Al final la reunión de los amigos de “Saturday Night Live” (SNL) cumple a medias con las expectativas de quienes han visto y disfrutaron sus buenos momentos tanto en la televisión como en el cine. Aunque se trate de un grupo de comediantes tremendos, sin ser una generación tan brillante como otras, Billy Cristal, Eddie Murphy, Mike Myers, Chevy Chase marcaron de manera más memorable época, la película termina sin ser una maravilla pero logrando divertir dentro de su propuesta liviana. La lección moral infaltable en las producciones de “Happy Madison” (Casa Productora de Adam Sandler) recalca en la conciencia de las familias que vayan a verla, el saber ganar y el saber perder es un desenlace que no desentona pero que si denota lo plano de este cine cómico, Sandler y su compañía regresa a lo básico y sencillo de sus primeras películas, ese bufón que hace reír pero no inquieta pensamientos más allá de su simpleza, es ahora cuando sus historias más trágicas pero igual cómicas relucen con un brillo más especial, esperemos que algún día regrese con algo más interesante como “50 First Dates” (Como Si fuera la Primera Vez, 2005) o “The Wedding Singer” (La Mejor de Mis Bodas, 1998), casualmente protagonizadas con Drew Barrymore o tal vez se arriesgue con proyectos externos a su línea característica como las excelentes “Punch-Drunk Love” (Embriagado de Amor, 2002) de Paul Thomas Anderson o “Funny People” (Siempre Hay tiempo Para Reir, 2009) de Judd Apatow, a ese Sandler se le extraña, de este simplón ya se ha tenido bastante.

 
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