La Vida Con un Toque de Sal, Azúcar y Sobre Todo Con Mantequilla

Julie & Julia (Estados Unidos – 2009)

Calif. 7

 

Dirección: Nora Ephron.

Guión: Nora Ephron, Basado en los Libros de Julia Child “My Life In France” y de Julie Powell “Julie & Julia”.

Producción: Nora Ephron, Laurence Mark, Amy Robinson & Erick Steel.

Producción Ejecutiva: Donald J. Lee Jr., Scott Rudin & Dana Stevens.

Dirección de Arte: Ben Barraud.

Cinematografía (Fotografía): Stephen Goldblatt.

Edición: Richard Marks.

Música: Alexandre Desplat. 

Reparto: Meryl Streep (Julia Child), Amy Adams (Julie Powell), Stanley Tucci (Paul Child), Chris Messina (Eric Powell).

Género: Comedia.

Una vez más Nora Ephron nos lleva por un paseo en donde los colores y las acciones de sus personajes se entremezclan dentro de un ambiente aterciopelado. No es completamente cursi pero tampoco es crudo como el cine independiente, tampoco es un biopic en donde existen discursos internos y reveladores de una genialidad de sus protagonistas, simplemente logra cargar el ambiente de una dulzura de la cual ya pareciera tener una marca registrada, una ternura que atrapa hasta a quienes dicen estar en contra de las películas cursis o de chicas, y que aún a regañadientes otorgan una sonrisa ante la belleza y encanto de las protagonistas de Ephron,  ya sea Meg Ryan (que trabajó con Nora Ephron en “Slepless in Seatle” y en “You’ve Got Mail”) o en este caso Amy Adams. El ambiente de la película invade completamente la sala de cine o cualquier otro lugar donde se vea esta historia de un toque muy dulce, llena cualquier sala de texturas y olores con las imágenes de la comida y de los lugares donde se desarrolla, enteramente una película muy disfrutable tal como la mantequilla, un sazón de asombro que no queda a deber ni le sobra nada.

     Uno de los elementos a los que se refiere la película es sin duda como es que logramos relacionarnos de a través de la comida. Me parece que aunque no tengo experiencia en el tema, las parejas que han encontrado una pasión y un sentido común sobre lo que se come cotidianamente y que tienen la capacidad de asombro mediante el sentido del gusto, logran durar más, o más bien el aburrimiento y la monotonía de sentirse encerrado se pierden por medio de la comida. La comida y el sentido del gusto van de la mano con ese sentimiento de amor, es algo tan íntimo, y como en el arte, es posible entenderse dentro de una relación: experimentar, interpretar, expresar y sobre todo asombrarse ya sea en la intimidad o en lo público. El amor también es visceral, una puerta para poder experimentarlo es por medio del estomago.

     El otro elemento que me parece que encaja perfectamente en la creación de estos ambientes adorables de Nora Ephron, es el de colocar a las protagonistas en dos ciudades muy clásicas y que son famosas por su gran expresión artística y cultural, y que en los últimos años se han enriquecido con una multiculturalidad muy interesante, hablo de New York y de Paris. Aunque las dos cocineras son de origen norteamericano, ellas mismas en su actitud y en su manera de afrontar los diferentes retos nos muestran gran parte de la esencia romántica de estas dos ciudades. Formas tan clásicas como lo puede ser una calle empedrada y estrecha y una gran puerta roja en cualquier zona de Paris, ya sea en el presente o pasado, así como una pizzería o una florería y casas dúplex tras un paseo nocturno de una calle que denota diferentes olores e idiomas en una acera mojada y fría de New York. Tal como su romanticismo clásico, estas dos ciudades, centros de cultura de todo el mundo, nos llenan la pantalla de un ambiente perfecto para la mezcla casi infinita de sabores y colores que revolotean de manera virtual en nuestra nariz y boca, todo transformado por nuestra vista y oído en la magia del cine, una construcción fantástica tal como nos lo describe “Remy” en “Ratatouille” (2007) de Pixar.

     Aunque lo clásico no se queda en todo lo que rodea a Julie y Julia, sino que también es bien representado en la esencia con la que fueron creados y pensados los personajes, a pesar de que se trata de personas que realmente existieron. Existe una esencia de elegancia y de estética parisina en las dos protagonistas, pero que no queda en una idea de añoranza, de tributo o de crítica, si no que expresa una estética femenina que, basada en su simplicidad no pretende ni encasillar ni revolucionar un ideal que es muy fácil de identificar en Nora Ephron, es algo más neutral, no se crea una idea de una mujer ideal, es una actitud clásica, no crítica pero tampoco pasiva

     La comida así como su nombre más refinado “gastronomía” no solo tiene la facultad de alimentarnos y nutrirnos de manera sabrosa nuestra vida, y es que tiene una cualidad muy importante en la historia de la humanidad y de cualquier historia individual. Se habla de cómo se expanden por el lenguaje y el arte, como se imponen modelos culturales en estos días donde las comunicaciones se han acelerado, pero me parece que una manera de conocer el mundo y que ha mantenido su lucha como elemento esencial y cultural de las civilizaciones, sociedades o países es precisamente su gastronomía. Abrirse y conocer las distintas culturas, cultivar el asombro por uno de las sensaciones más sinceras y por las cuáles podemos conocer y entender formas distintas de ver el mundo, le pasó a Julia Child en su estancia en Francia, la comida así como el pensamiento puede enriquecerse de forma impresionante con el atrevimiento de nuevas sensaciones, tal como Julie & Julie cultivaron su asombro mediante el arte de la cocina.

     Pero no todo puede ser maravilloso, me parece que la visión de Nora Ephron con respecto al papel de la mujer dentro de las relaciones entre pareja como con la sociedad la ubica en un lugar muy común, como lo es la preparación de alimentos dentro del hogar y que encuentra restricciones a un nivel profesional, y a pesar de que las dos protagonistas logran saltar estos obstáculos siempre se encuentran en relación entre sí y con sus respectivos maridos. Aunque no es su temática principal la visión de las relaciones entre los géneros, estos son tradicionales y hasta represivos con la mujer, pero eso es sal de otro costal.

Por Qué Hay Que Verla: Una historia muy simpática en donde las texturas, los olores y los colores se mezclan y llegan al espectador de manera muy familiar, con sensaciones de placer que nos permiten recordar ese intoxicante y sabroso sabor de la mantequilla derretida. Con gran talento de dos generaciones como lo son Meryl Streep y Amy Adams, quien por cierto llena la pantalla de su encanto y belleza. Una historia que nos enseña que se puede explorar y expresar el asombro de la vida por medio la comida, una historia que nos muestra de manera audiovisual que se puede descubrir todo un mundo nuevo en nuestro paladar.

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~ por Carlos Wilson en 28 diciembre 2009.

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