Un Suspiro Hacia lo Humano

9 (Estados Unidos – 2009)

Calif. 7

 

Dirección: Shane Acker.

Guión: Shane Acker (Historia) & Pamela Pettler (Guión).

Producción: Timur Bekmambetov, Tim Burton, Dana Ginsburg, Jinko Gotoh & Jim Lemley.

Producción Ejecutiva: Tim Burton.

Dirección de Arte: Christophe Vache.

Edición: Nick Kenway.

Música: Deborah Lurie.

Reparto: Elijah Wood (9), John C. Reilly (5), Christopher Plummer (1), Martin Landau (2), Jennifer Connelly (7) & Crispin Glover (6).

Género: Animación, Aventura, Drama.

Las nuevas técnicas de animación nos pueden llevar a mundos estéticamente perfectos, fantasías que son un constante reto para nuestra imaginación, y eso es precisamente lo que Shane Acker nos genera en las imágenes y la estética de su obra “9”, primer gran trabajo con un gran mecanismo de distribución y mercadeo. Pero de lo que no se olvida es que el cine vive de las historias, como contenido fundamental para que un público se interese, se ayuda de estéticas y de interpretaciones pero lo esencial del cine es la expresión de una historia que nos asombre con la extrañeza o lo común de nuestra realidad. “9” es una aventura oscura que nos presenta un apocalipsis, miedo constante en todas las épocas y civilizaciones de la humanidad, y que curiosamente ha llegado a un clímax mediático y de interés en estos últimos años, Shane Acker lo representa lleno de humo, escombros, hierro oxidado, oscuridad y sobre todo de un silencio que es lo que más impresiona y denota la total aniquilación de la humanidad, tal vez todo retomado de una idea de destrucción total del término de la segunda guerra mundial y de historias clásicas de la ciencia ficción.

     Pero a pesar de la destrucción, la vida siempre encuentra su camino, la vida debe continuar, y en esta ocasión no es la naturaleza combativa, desde un principio nos transportan hacia un mundo que murió en su artificialidad y en la esperanza de que la ciencia y la tecnología los llevaría a un bienestar total. La vida encuentra su paso en unos objetos que son completamente inanimados, pero que en el imaginativo colectivo siempre le hemos dotado de una vida y especial existencia aunque sea en nuestras fantasías de la niñez (recordemos muy bien Toy Story), muñecos que despiertan sin tener una clara idea de su existencia, que van caminando torpemente y aprendiendo a comunicarse y demás formas prácticas a través del error y del balbuceo, tal como si tratarse de un bebé, pero que se encuentran de inmediato en un mundo silenciado por los propios hombres, un mundo donde tienen que enfrentarse y defender su vida, lo único de lo que están seguros en su exploración del mundo.

     Pero a diferencia de otros muñecos que han cobrado vida en el cine, “9” no entra en ningún convencionalismo, no es ni amable ni terrorífico, simplemente es ingenuo y se expresan de la forma más instintiva ante la grandeza de un mundo a punto de desaparecer para cualquier tipo de conciencia. Acker a lado de su padrino Tim Burton nos deleitan con una estética de lo maniatado y de lo bello dentro de lo considerado feo y descolorido, una sensación de ternura, inocencia y curiosidad en lo inadaptado, esos son 9, 5, 7,4, 3, 2 y 1 todos muñecos de trapo que mantienen esa llama de vida y espiritualidad, una idea de que la belleza y la esperanza no solo le pertenecen a una idea prefabricada.

     Esta idea anterior nos lleva a este conflicto actual entre lo afectivo y lo mecánico como contrarios dentro de una construcción social. Si bien la tecnología y el avance en las comunicaciones han logrado un cambio importante en la construcción de las múltiples realidades actuales, también encontramos resistencias hacia esta artificialidad y propuestas que nos llevan hacia un reencuentro con lo humano, principalmente influenciado por la nostalgia, y es que esto está representado por los muñecos de trapo de “9”, quienes representan esa esencia de lo humano que nosotros les otorgamos ideológicamente frente a un mundo completamente mecánico que se renueva automáticamente como una bestia voraz de circuitos y actualizaciones que solo generan desechos, olvido y aberración.

     Ya son demasiadas historias sobre un apocalipsis causado por el mismo hombre y su constante ambición. El arte, a lo cual se incluye el cine, juega constantemente con este tema debido al crecimiento acelerado de estas formas en las que se aprovecha de manera total e integral todo tipo de recursos. Una ciencia que se ha construido y transformado en base a su diferencia con el medio ambiente del que se aprovecha, una aceleración hacia la destrucción por medio de una tecnología que cada vez se conforma más como parte esencial de nuestra sociedades, el apoderamiento de la máquina como principal catalizador de la sociedad, dejando de lado al arte y la filosofía.

     De aquí que la esperanza que plantea el autor sea representada y reflejada en lo que es esencialmente humano, una curiosidad filosófica y artística que le es otorgada a estos muñecos, el alma que reciben por medio de un aparato tecnológico es la única esperanza de que la vida continúe, y son estas características de lo humano las que deberán explotar para pensar e imaginarse el mundo, porque de no ser así solo sería una serie de relaciones mecánicas si ningún sentido ni raciocinio. Reconstruir una idea de la realidad a través de la esencia de esta, lo humano, a pesar de que una de sus características es la misma destrucción.

Por Qué Hay Que Verla: Usualmente las historias que no dan una luz de esperanza o de una estética ya establecida por la ya larga historia de la animación en el cine son las que están cargadas de un mensaje o de una profundidad mucho mayor, y es que erróneamente se tiene la idea de que la animación (en una, dos o tres dimensiones) debe estar dirigida completamente para los niños y que cualquier otro tipo de público solo puede disfrutarlas como chico, y que prácticamente no son para pensarse ni reflexionarse desde una perspectiva más crítica y social. Se describen como oscuras y tristes a un cierto tipo de animación que se expresa desde una estética diferente, ya sea Tim Burton (Jim And The Giant Peach), Henry Selick (Coraline) o el propio Shane Acker con esta estupenda historia de humanidad en “9”, una película de animación que puede ser asimilada por personas de todas las edades y que replantea la idea de una “deshumanización” del mundo en el que vivimos y el ficticio que nos presenta un futuro apocalíptico. Una visión que capta muy bien las ideas esenciales de lo humano a través de pequeños muñecos o personajes inorgánicos: el amor, la filosofía, el miedo, la amistad, la prosperidad, la comunicación y hasta el arte.

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~ por Carlos Wilson en 29 diciembre 2009.

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