Sentir New York

New York I Love You – 2009 / Calif. 6

Dirección: Fatih Akin, Yvan attal, Allen Hughes, Shunji Iwai, Wen Jiang, Joshua Marston, Mira Nair, Brett Ratner, Randall Balsmeyer, Shekah Kapur & Natalie Portman.

Guión: Emmanuel Benbihy, Tristan Carné, Hall Powell, Israel Horovitz, James C. Strouse, Shunji Iwai, Hu Hong, Yao Meng, Joshua Marston, Alexandra Cassavetes, Stephen Winter, Jeff Nathanson, Anthony Minghella, Natalie Portman, Fatih Akin, Yvan Attal, Olivier Lécot & Suketu Mehta.

Producción: Emmanuel Benbihy & Marina Grasic.

Dirección de Arte: Katya DeBear.

Edición: Jacob Craycoft, Affonso Gonçalves, Mark Helfrich, Allyson C. Johnson & Craig McKay.

Música: Tonino Baliardo, Nicholas Britell, Paul Cantelon, Mychael Danna, Ilhan Ersahin, Jack Livesey, Shoji Mitsui, Mark Mothersbaugh, Peter Nashel, Atticus Ross, Leopold Ross, Claudia Sarne & Marcelo Zarvos.

Reparto: Bradley Cooper (Gus), Natalie Portman (Rifka), Justin Bartha, Shia Labeouf (Jacob), Eva Amurri (Sarah), Hayden Christensen (Ben), Orlando Bloom (David), Robin Wright Penn (Anna), Christina Ricci (Camille), Ethan Hawke, Rachel Bilson (Molly), John Hurt, James Caasn (Mr. Riccoli), Chris Cooper (Alex), Elli Wallach (Abe), Andy García (Garry), Maggi Q, Julie Christie (Isabel), Olivia Thirlby, Jacinda Barret (Maggie), Qi Shu & Carlos Acosta.

Género: Comedia, Romance.

En estos últimos años las producciones que valen la pena ver en el cine se han concentrado en un concepto básico, el otorgarle al entorno de los personajes una personalidad y una esencia propia a los lugares donde se desarrollan las historias, proceso que se encuentra en transición debido a las tecnologías que permiten crear todo el entorno de la nada, véase “Avatar” de James Cameron o “A Christmas Carol” de Robert Zemeckis. La creación de un autor que explora y se inspira en momentos que suceden en su observación diaria es esencial en la creación de la cinematografía, “New York, I Love You” toma de esa ciudad cosmopolita su principal inspiración, y los directores recrean todo un tributo de quienes la han vivido y sentido, lamentablemente no me encuentro en ese círculo, pero viendo la película puedo percibir una esencia de que realmente es una ciudad muy interesante por conocer, una ciudad en constante movimiento, con una personalidad propia que se aleja a cualquier tipo de ideal Americano. Los lugares y sus personajes transforman historias muy simples y hasta cotidianas, aunque no completamente reales, y se puede sentir una esencia de cotidianidad y en el asombro de una ciudad despierta en quienes vivimos en ellas.

     Este nuevo experimento urbano que viene a continuar o a emular lo que hicieron hace unos años con “Paris, Je T’aime” mantiene la misma esencia pero nos presenta una estructura un poco distinta, y que genera una agradable sorpresa a quienes ya somos seguidores de lo que parece es el inicio de una saga en donde las ciudades son las protagonistas, y hasta ya pensamos en historias para nuestra ciudad. A diferencia de su antecesora, “New York, I Love You” es fiel a su esencia, claro es una visión bohemia, pero a diferencia de París tiene un toque más moderno, dirigido a una combinación entre lo clásico y lo nuevo.

     A diferencia de lo que llena comúnmente las salas de cine con respecto al amor, lo cursi de esta película (que si tiene) está bien arropado por el asombro y el ritmo narrativo de historias que pretenden contar más de lo que se dice, de momentos y de imágenes que representan una identificación con la misma ciudad. El amor no se representa como suele suceder en una historia típica, y esto es el gran triunfo de este tipo de aglomerados, el amor tiene una serie de matices que pueden ser expresados en un simple gesto, y no solo le pertenece a un tipo específico de personas ni a un específico tipo de afecto, si bien es el amor de una pareja, también el de una niña y su padre, o el de una pareja que cumple 65 años de casados e inclusive el de un vecino preocupado, “New York, I Love You” trata de mostrar que en sus calles como en las de cualquier ciudad se vive el amor de manera cotidiana, no es algo extraordinario como lo pinta Hollywood.

     Lo que se puede rescatar de toda esta composición de historia es que de verdad podemos sentir a New York y como los personajes se desempeñan sobre sus espacios, sobre su ruido, su gente, sus luces y sobre todo como a pesar del caos, o a partir de este se forman relaciones muy especiales. Fuera de todo aislamiento que se generan dentro de las grandes ciudades, fuera de todo estrés, la película es todo un viaje en donde las luces forman parte principal como un aspecto independiente y dramático de la historia, una estética que asombra, luces de una ciudad que nunca duerme, una esencia de humedad y frío que va de grandes secuencias brillantes a lo bello de la noche, resaltando precisamente la bohemia del amor en todos sus sentidos.

     Precisamente encontramos en sus personajes esa personalidad de la misma ciudad, una despreocupación que expresan los personajes y que se ve reflejada en la forma en que hablan y hasta en el vestuario que utilizan, algo que me fascinó es precisamente la ausencia completa de cualquier tipo de marcas o comerciales, no aparece ningún diseñador ni nada parecido, lo “fashion” queda de lado, el amor y la historia que supuestamente tiende a ser más humana es su principal argumento, aunque a veces se pierde en lo extraordinario, o sea que muchas historias pretenden ser comunes, pero sabemos que solo muestran una parte elitista de la ciudad.

     Algo que me parece muy interesante y que también forma parte de “Paris, Je T’aime”, es esa relación con otras artes, ya sea la pintura o el propio cine forman parte como esos narradores que evidencian lo que realmente pretendía las distintas historias. Lo que me refiero es que no dejan de lado la forma en que se construye la ciudad de New York entre la multiculturalidad y un gran sentido propio de las artes, su producción y su inspiración en la misma ciudad; el teatro, la pintura y el cine conforman parte de este gran epicentro que se ve reflejado en las actitudes y las formas de los personajes y sus relaciones con otros y con la misma ciudad, una ciudad que ayuda al estímulo de la mente del artista, tal como sucede con estos directores. Aunque habría que ver sus trabajos por separado, ya que a pesar de lo simpático de esta historia no logra crear una fascinación como un largometraje completo, si no que encontramos algunos momentos o cortos mejores a otros.

Porqué Hay que Verla: Aunque pudiera esperar lo mismo o algo parecido a su versión parisina, “New York, I Love You” florece de manera empática debido a su alma vagabunda y a una esencia propia y auténtica de lo que me imagino se debe sentir New York o ser neoyorkino. No solo sus personajes gozan de personalidad, si no las calles, el ruido, los lugares, los edificios y hasta la suciedad logran formar y percibir a ese New York más real, no sintético y falso como nos lo han pintado últimamente (con especial mención crítica a “Sex & The City”, “Lipstick Jungle”, “Gossip Girl”, etc.)

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~ por Carlos Wilson en 6 enero 2010.

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