Un Merecido Heroísmo para una Sociedad “Modernizada”

>Watchmen – 2009 / Calif. 9

Dirección: Zack Snyder.

Guión: David Hayter & Alex Tse, Basado en la Nóvela Gráfica de Dave Gibbons & Alan Moore.

Producción: Lawrence Gordon, Lloyd Levin, Deborah Snyder & Wesley Coller.

Dirección de Arte: François Audouy, Helen Jarvis & James Steuart.

Edición: William Hoy.

Música: Tyler bates. 

Reparto: Malin Akerman (Laurie Jupiter/Silk Specttre II), Billy Cudrup (Dr. Manhattan/Jon Osterman), Matthew Goode (Adrian Veidt/Ozymandias), Jackie Earle Haley (Walter Kovacs/Rorschach), Jefrrey Dean Morgan (Edward Blake/The Comedian), Patrick Wilson (Dan Dreiberg/Nte Owl II) & Carla Gugino (Sally Jupiter/Silk Spectre).

Género: Acción, Ciencia ficción.

Hay ciertas películas que desde un principio generan muchas expectativas, no solo debido a todo el aparato comercial con la cual se exhiben, sino también por una serie de recomendaciones que uno se topa en casi todo los círculos sociales a los que pertenece. Esto es lo que me pasó con “Watchmen”, parecía que a todos agradaba esta historia, que a pesar de mi ignorancia sobre su existencia parece tener millones de fanáticos alrededor del mundo, y que debido a tal insistencia por mis amigos y conocidos en recomendármela me creé una idea y un prejuicio ante ella que no me permitía verla, ya que por lo regular me decepcionan esas historias. Menos mal que me equivoqué, porque “Watchmen” se convirtió en un gran asombro y revelación para este joven e inexperimentado cinéfilo, una historia que sin dudad vale la pena ver no solo por sus partes visuales, si no por su contenido y crítica social tan acertada que hace. Una historia que nos muestra a una sociedad corrompida y naturalmente violenta, que condenada por sí misma y sus actos, se dirige a una autodestrucción y hacía un grito desesperado por héroes que inmediatamente son rechazados por la misma idea de falsa libertad que es la democracia, y donde los mismos héroes rechazarán ese grito de ayuda.

     “Watchmen” es una representación muy acertada de la sociedad norteamericana, sumergida en una versión de ficción sobre los años ochenta en donde los adelantos científicos, aunque sobresalientes, se hunden ante un clima político y social desastroso y oscuro bien imaginado en las constantes reelecciones (también simuladas) de Richard Nixon. Una sociedad que supuestamente vive una libertad y su lucha constante por ella, dentro de su democracia y en contra de la “terrible” amenaza del “comunismo” y de la Unión Soviética, una libertad que solo se mantiene en una pobre idea de “mercado libre” y de libre elección de vida que se reduce a ciertas opciones oficializadas dentro de la misma sociedad, y me refiero en casi todos los aspectos de la vida social del individuo, en lo económico (la publicidad nos obliga a consumir ciertos productos), lo político (se puede votar solo por unos candidatos previamente escogidos por el mismo poder), lo cultural (la comercialización del cine solo nos permite observar con mayor frecuencia cierto tipo de películas) y social (adoptamos una forma de vida como lo normal y adecuado, rechazando otras). Una sociedad que exhala paranoia y que solo se le permite reaccionar mediante ella, es parte de su naturaleza, vive de forma cómoda en el control que se la ha impuesto durante épocas, un caos al que se ha acostumbrado y que cuando se trata de cambiar, aún de forma benévola, se resiste ya que reflexiona sobre su propia naturaleza.

     Uno de los elementos claves la historia de “Watchmen” es el temor y la influencia que podemos observar de la Segunda Guerra Mundial, y no solo en esta historia, si no en un plano general de las artes a partir de la mitad del siglo pasado. Algo que sin duda fue clave en la formación de una sociedad paranoica e hipócrita como lo es la norteamericana, el miedo generado por la destrucción total que puede generar la bomba atómica, cambiando su capacidad de afectar solo regiones a toda una escala global, cambiando de una agresividad barbárica a una contenida y tecnológica. Y es debido a estas características y sumándoles un complejo de salvadores y guardianes de la libertad, que los Estados Unidos y los ideales de sus héroes no van más allá de un simbolismo simple (véase Superman, Spiderman, etc.), a excepción de “Watchmen”, que están dispuestos a rechazar esa sociedad por completo con el propósito de salvarla de sí misma.

     La idea de unos vigilantes civiles tiene un doble sentido, ya que permite generar un cambio o mantener un cierto orden por los mismos miembros de la sociedad, fuera de todo provecho político y económico, pero también esta lo negativo que se centra en el arraigo de poder y los abusos que esto conlleva. Los vigilantes civiles siempre será un debate debido a que se construyen poco a poco debido a su poder como seres capaces de ejecutar justicia en una sociedad donde esta acción esta monopolizada por el Estado (también véanse los “minuteman” en la frontera México/Estados Unidos), una línea muy delgada entre otorgar y quitar libertad, jugar a ser dioses, y corromperse ante un ideal y mitificación de la misma mortalidad.

     La estética de los años ochenta queda perfecta para esta historia,  contradicciones se respiran que son tomadas realmente de una época de  confusión en un supuesto camino hacia un bienestar. Si bien la tecnología avanzó velozmente, lo hacía siguiendo dos caminos, la comodidad del ser humano y una destrucción que se expresaba de manera global. La sociedad también empieza a hartarse de la bipolaridad ideológica en la que se encuentran, comunismo y capitalismo pierden su fuerza y la sociedad comienza un proceso algo lento hacia el caos para un nuevo inicio, en el caso de “Watchmen” se ve reflejado en el rechazo a todo tipo de inclinación política, lo cual genera represión y por lo tanto rebelión ante cualquier tipo de poder, incluso el supuestamente heroico y piadoso de los “Watchmen”. Se tiene un temor y un acoso hacia lo que no se comprende, la sociedad se genera como bipolar ante la necesidad de quienes mantengan el orden y la justicia, y el temor de la corrupción de estos vigilantes que como seres humanos y mortales pueden caer en el poder e idealización de su misma naturaleza.

     El sacrificio y la muerte terminan siendo la única forma ideal por la cual los seres humanos y los “Watchmen” pueden conseguir un bienestar, por lo menos en un nuevo inicio para la sociedad que mantendrá un enemigo común, y todo hasta que el propio instinto humano lo vuelva hacia sí mismo. Y la única representación por la cual podemos obviar las diferencias de lo humano es atacando lo mítico o lo deificado, y esto es una crítica muy fuerte, ya que lo único que puede unir al hombre frente a sus diferencias es el odio a lo que supuestamente debe ser amado y seguido, en el caso de la película sobre el Dr. Manhattan, quien toma la representación de un Dios que tiene que alejarse de una sociedad corrompida y que por temor lo rechaza, un ser que mientras mayor conocimiento adquiere, más se aleja de la sociedad debido a su falta de lógica y sensatez. Una destrucción total para un inicio, un odio y un temor común para eliminar los miles de odios que conforman nuestra existencia social.

     Podemos decir que “Watchmen” es una historia sobre una realidad paranoica, hipócrita, violenta, modernizada y salvaje, una ficción que estiliza lo que realmente pasa en nuestros días, y unos héroes que no distan de los que tenemos: idealizados, criticados, rechazados. Héroes que nos merecemos, vigilantes que se esconden en la propia clandestinidad que pretenden atacar y evitar por su naturaleza siniestra, o por su simple naturaleza e instinto humano, solo que modernizado.

 

Hay que Verla Por: Una historia que sorprende por su profundidad y crítica social. Todo un tratado de ideales sobre una sociedad que dista de una imagen ideal. Una representación dentro de una ciencia ficción sobre todas las anomalías y las relaciones de temor que envuelven al mundo a distintas escalas. Una visión paranoica e hipócrita de una supuesta necesidad y de un rechazo de quienes tratan de imponer la justicia y la moral, la deificación de lo mortal. Una mirada a lo salvaje e instintivo de una sociedad que no ha perdido su violencia, si no solo lo ha magnificado en bombas más potente y en héroes más sínicos, y el temor hacia nosotros mismos que aviva esta esencial inclinación.

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~ por Carlos Wilson en 11 enero 2010.

Una respuesta to “Un Merecido Heroísmo para una Sociedad “Modernizada””

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