El Extraordinario Caso de Sherlock Holmes por el Ingenioso Guy Ritchie

Sherlock Holmes – 2009 – Estados Unidos / Calif. 8

Dirección: Guy Ritchie.

Guión: Michael Robert Johnson, Anthony Peckham & Simon Kinberg; Lionel Wigram & Michael Robert Johnson (Screen Story); Arthur Conan Doyle (Creador).

Producción: Susan Downey, Dan Lin, Joel Silver & Lionel Wigram.

Dirección de Arte: James Foster, Nick Gottschalk & Matthew Gray.

Edición: James Herbert.

Música: Hans Zimmer. 

Reparto: Robert Downey Jr. (Sherlock Holmes), Jude Law (Dr. John Watson), Rachel McAdams (Irene Adler), Mark Strong (Lord Blackwood) & Eddie Marsan (Inspector Lestrade).

Género: Acción, Aventura.

Pocas veces vemos en el cine la representación de un personaje que a pesar de su carácter ficticio parece ser descrito de tal manera que parece salido de los libros de historia que a una mera ficción, y me refiero a lo bien que describe el escritor Arthur Conan Doyle a su Sherlock Holmes, tal vez el detective más famoso de la historia, una representación cultural de asombro, elegancia, sofisticación e ingenio, un personaje que ya es parte del imaginativo colectivo, algo ya universal. De vuelta al cine, no creo que la representación de Guy Ritchie y la interpretación de Robert Downey Jr. satisfagan a los fanáticos del escritor y del propio personaje, es prácticamente imposible lograr tal hazaña en la transportación de un arte a otro, muchos ejemplos en la historia del cine lo demuestran, a pesar de que este último arte retoma casi todo su imaginario del primero. Pero a pesar de esta introducción podemos decir que el “Sherlock Holmes” de Guy Ritchie es una expresión ingeniosa, una representación muy apegada a su estilo, y no trata de manera puntuosa agradar a un gran público ni a los conocedores de la obra literaria, simplemente el ingenio del detective obtiene una representación correcta para la ingeniosa visión de este director británico, que ya lo extrañábamos y que por fin regresa después de años oscuros, que curiosamente ocurrieron junto a  una estrella de pop.

     La visión que se genera en pantalla sobre una sociedad de época no es la típica arraigada a contextos históricos y planos en los que se mueven los personajes, es una sociedad inglesa de finales del siglo XIX, una era de imperio y de grandes avances tecnológicos, pero que son adaptados a toda una atmósfera nueva y específica, proveniente del propio personaje. La puntualidad en los detalles no están oficializados, si no son creados a partir de una forma de ver el mundo en específico, en este caso desde Guy Ritchie y el propio Sherlock Holmes.  Esto lo podemos observar en como el personaje vive de manera normal tales avances, en una lógica donde todos los involucrados perciben el progreso como algo natural.

     Precisamente esta visón lógica y progresista coloca al propio Sherlock Holmes como un ser muy apegado a la ciencia, y a las explicaciones razonadas de la realidad que lo rodea. Sherlock Holmes innegablemente con obsesiones y adicciones patológicas, juega a comprender todo desde su enfoque más humano, rechaza las formas místicas y religiosas que siguen dominando el mundo, su mente viaja de la mano del progreso científico y como tal, es incomprendido hasta sus deducciones, donde todo puede ser explicado de manera racional.

     Algo que me parece muy interesante es la relación de Holmes con su compañero el Dr. Watson, quienes tratan de resolver misterios como parte de una rutina y de un papel que no es oficializado, pero que forma parte de este universo detectivesco. Algo que se puede percibir es la admiración del Dr. Watson por la mente aventurera e ingeniosa de su camarada, existe una complementación entre el romanticismo de Watson y el cinismo del propio Holmes, los dos con ideales de justicia muy puntuales, pero con habilidades distintas, ya sean deductivas y científicas, y sociales e intuitivas. La realidad para esta pareja es como un rompecabezas, los misterios son las partes que les ayudan a concentrar y reafirmar la cosmovisión de un mundo en cambio constante, y que solo le permite establecer su posición como exiliados de la sociedad en el campo de la verdad y la misma razón.

     El ocultismo, la magia y el misticismo son  algunas características que envuelve a la realidad religiosa, y se vuelve trascendental en esta primera aventura de Sherlock Holmes por Guy Ritchie, y de la cual se esperan varias. Holmes observa de manera crítica como estas formas místicas se relacionan de manera directa con el poder como acto real, existe una extraña relación entre la veracidad y la puesta en escena de la magia con las inclinaciones y la actividad política,  un ejemplo muy claro es la masonería en México o la propia imagen o lema en la moneda estadounidense: “In God We Trust”, denotando su ideología como constructores culturales. Pero a lo que se enfrenta Holmes son actos de mera brujería, que pretenden engañar a toda la sociedad y al espectador haciéndoles pensar dentro de la misma ficción de la historia, pero que tumbado de nuevo a la realidad científica de manera abrumadora, satisfactoria y hasta redentora.

     Lo que más agrada es que se trata de una versión construida a partir de la percepción única de un director que no trata de adaptar a un personaje mundialmente conocido. Tampoco traiciona su origen inglés, el ingenio es parte esencial de la historia que no sucumbe ante el clasicismo ni impone una visión moderna e inclusive hollywoodesca de un personaje con actitud meramente asombrosa, cínica, elegante y engreída. No es una versión modernizada, tampoco es la realización de una asombrosa expresión artística, es una simple adaptación del imaginario de Guy Ritchie de un Sherlock Holmes muy atinado a la personalidad de este último, realidades que se confunden si observamos bien las películas de uno y si leemos al otro.

     Solo queda la parte para los fans literarios, y a pesar de que no he leído ninguna de las aventuras de Sherlock Holmes (estoy por empezar), platicando con algunos lectores y leyendo otros blogs parece ser que queda de fuera ciertos aspectos que son esenciales en la representación de este detective, como lo son su adicción al opio y a la cocaína, cuestión que da mucho que pensar sobre la comercialización de la obra y la interferencia de mecanismos de censura sobre el director, y que son elementos que han formado parte de su filmografía, consumo de drogas y la violencia. No espero que Sherlock Holmes sea un ejemplo a seguir, si no que su grandeza reside en todos los detalles que lo construyen, y que son parte del sumergirnos en su historia y realidad, detalles de una mente hiperactiva que nos ayudan a fundamentar su existencia.

 

Hay que Verla por: Un personaje tan ingenioso y elocuente ha sido descrito y representado por un cineasta que contiene en menor intensidad las mismas características. Un Guy Ritchie que vuelve a su verbalización de actos y de vueltas en la historia al puro estilo de Arthur Conan Doyle o de Edgar Allan Poe, y que ya lo había logrado en otras obras como “Snatch” o “Lock, Stock And Two Smocking Barrels”. Una buena mezcla de misterio, arrogancia, elegancia e ingenio. No es la gran película, pero logra entretener de una forma más inteligente por sobre muchas historias que reciben el mismo tipo de atención.

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~ por Carlos Wilson en 13 enero 2010.

2 comentarios to “El Extraordinario Caso de Sherlock Holmes por el Ingenioso Guy Ritchie”

  1. muy buena su pelicula

  2. […] El Extraordinario Caso de Sherlock Holmes por el Ingenioso Guy Ritchie enero, 2010 1 comentario 5 […]

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