Una Hilarante Odisea Zombie

Zombieland – 2009 – Estados Unidos / Calif. 9

Dirección: Ruben Fleisher.

Guión: Rhett Reese & Paul Wernick.

Producción: Gavin Polone.

Dirección de Arte: Austin Gorg.

Edición: Alan Baumgarten.

Música: David Sardy. 

Reparto: Jesse Eisenberg (Columbus), Woody Harrelson (Tallahassee), Emma Stone (Wichita), Abigail Breslin (Little Rock), Amber Heard (406) & Bill Murray.

Género: Acción, Aventura, Ciencia Ficción.

Probablemente los zombies sean los personajes más parodiados, imitados o simplemente mencionados en la historia del cine, uno como cinéfilo no puede olvidar aquella serie tan larga de George A. Romero comenzando con la sesentera “Night Of The Living Dead”, historia que asombro a gran parte del mundo y que se convirtió casi en un hito para toda una subcultura que han puesto a los zombies ya como un género dentro del cine, tal como lo es la “acción” o la “comedia”. A “Zombieland” bien la podemos incluir en ese género, pero como las buenas películas donde aparecen nuestros amigos enfermos y con un apetito inmenso, y donde la carne fresca es una delicia, su historia no es la clásica repetición o con elementos idénticos como suele suceder en la mayoría de las versiones cinematográficas, es más bien todo un nuevo universo que se asemeja a un juego de video que a un remake. Todo el escenario está repleto de zombies, la pantalla se llena de formas sangrientas y asquerosas, pero nos encontramos con unos héroes que debido a la cultura de la televisión y del videojuego están sobre preparados para enfrentar el apocalipsis con sus armas y herramientas. El transcurso de la historia es como un pasaje de escenarios cada vez más difícil. Una odisea de sangre, reglas y un humor muy inteligente, una versión sarcástica muy bien llevada a la pantalla de cine, una ligereza que se lleva en tanta sangre.

     Pero esta historia no deja de presentar una tendencia que se ha visto en la mayoría de las comedias de estos últimos años, las cuáles se vuelven hilarantes (si son bien llevadas como “The Hangover) mientras corre la cinta, usando principalmente el discurso de “¿Qué podría salir peor?”, topándonos con que las cosas se tornan aún peores para los protagonistas. Esto es precisamente lo que sucede con los cuatro personajes excéntricos de “Zombieland”, en su camino por la búsqueda de un lugar utópico donde la enfermedad que acabó con la raza humana no ha llegado, sabiendo de antemano que es imposible encontrar ese lugar, pero que de todos modos deciden emprender un viaje para satisfacer los pocos placeres que les pueden quedar, ya sea un parque de diversiones, la bebida, una chica o hasta un inocente “Twinkie” o “Submarino”. El paso de los escenarios se vuelve muy aceptable y hasta agradable debido a un ritmo constante y a una duración corta de la película, algo muy relajado.

    Uno de los elementos que más asombran por su sencillez (y ñoñez), es la forma en que la historia se llena de apartados por parte de su protagonista, quien en una libreta va anotando las reglas necesarias para sobrevivir en “Zombieland”, cosa que es cuestionada constantemente por el instinto violento y la agudeza y desconfianza de sus compañeros. Tal como sucede en cualquier sociedad existen una serie de reglas no escritas para poder sobrevivir y convivir con cierta tranquilidad, solo que a “Columbus” le es más fácil dar cuenta de esas reglas por escrito, debido a que él, como el resto de sobrevivientes no estaban muy adaptados a la sociedad anterior, o normal. Se vuelven parias en un caos, pero en donde el instinto social del hombre trata de clasificarlo y de generar patrones de una cierta lógica, claro luego encontraremos que la lógica de “Zombieland” es muy parecida a la de un videojuego, la sangre existe pero en una naturaleza pixeleada.

     Pero como en películas que pretenden entretener a grandes públicos, se puede observar que cierta estructura de presentación se mantiene, si bien es una película con un cierto grado de violencia, debe representar a un gran número de ideales en el público, o por lo menos lo que este público dice gustar. Así que un tipo rudo, un chico miedoso pero con esencia romántica, una chica sexy y una pequeña que sorprende por su rápido aprendizaje, se vuelven personajes con los que el espectador se identifica y se asombra por la excentricidad del cine, nos lo pintan como si uno se visualizara en esa situación, se exageran ciertos tipos comunes, se envuelve al espectador en un juego de evidente ficción sobre nuestra esencia social.

     Estas sociedades apocalípticas donde todos se comen a otros, una enfermedad que acabe con el ser humano por sí mismo, es una constante en el imaginario colectivo, lamentablemente hay muchos ejemplos donde la acción irresponsable de la misma lógica humana nos llevan hacia cierto tipo de canibalismo: economías que colapsan, la ambición de unos que orilla a otros a cometer actos terribles, o hasta desastres naturales que simplemente nos llevan a recordar esos elementos de naturaleza instintiva que pretendemos esconder en nuestra vida diaria. En la película y tal como dice el dicho es muy cierto: “Dog eat Dog” (perro come al perro). Tal vez los peores miedos sobre un futuro incierto se concentren en la parte primitiva de nuestra mente, tal vez el apocalipsis es un retroceso a lo primitivo, a lo más sencillo e inconsciente de lo humano, la rabiosa necesidad del zombie.

     Como ya venía comentando, los pequeños placeres se vuelven esenciales en la vida de los personajes, y también debemos incluir los otros elementos como fobias, tics y recuerdos, ya que nos llevaron a esas islas donde la tensión de matar a un zombie debería tener un descanso. La increíble paridad de elementos que nos hacen burlarnos de nosotros mismos pero por medio de los personajes, un recuerdo a menor escala de nuestra forma tan común de ser. No pueden mentir de que conocen a alguien que tema a los payasos, o que el olor de nuestro dulce favorito nos lleva a un lugar agradable o que tal vez siempre hemos querido una chica “para pasarle el cabello por detrás de su oreja”, o que nuestro héroe, aunque no sea fuerte nos salve de una terrible desgracia. Elementos que forman parte ya de nuestra realidad imaginativa cotidiana.

     Una historia sin pretensiones, que descansa en su sencillez y que mantiene una frescura por su total desinterés en mostrar algo muy elaborado, pero que al final te deja con una sensación de asombro ante lo ya reconocido, o sea una película de zombies. La historia se mantiene y entretiene en sí misma, una odisea de elementos de los últimos 10 años, sobre algo que viene siendo parte representativa de nuestra cultura desde mediados del siglo pasado, muertos vivientes que quieren comer carne viva.

Hay que Verla Por: Todo un arsenal de maquillaje y una mezcla fantástica entre la cámara de alta velocidad y la cámara lenta, no es necesario todo un mundo salido de lo digital, la artesanía del buen manejo del ritmo. “Zombieland” te entretiene desde un principio debido a su ingenioso, mórbido y satírico sentido del humor. Con un aire de “serie b”, es un paseo de simplicidad que sorprende por su genialidad.

Anuncios

~ por Carlos Wilson en 20 enero 2010.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s