Cosmovisión Artística – Mágica

La Teta Asustada – 2009 – (Perú – España) / Calif. 9

Dirección: Claudia Llosa.

Guión: Claudia Llosa.

Producción: Antonio Chavarrías, Claudia Llosa & José María Morales.

Dirección de Arte: Patricia Bueno & Susana Torres.

Edición: Frank Gutierrez.

Música: Selma Mutal. 

Reparto: Magaly Solier (Fausta), Susi Sánchez (Aída), Efraín Solís (Noé), Marino Ballón (Tío Lúcido) & Antolín Prieto (Hijo de Aída).

Género: Drama, Novísimo Cine Latinoamericano.

Las imágenes nos ubican en un lugar alejado de la centralidad, la sociedad peruana en su más sincera y compleja representación, la pobreza solo existe en la mente de quienes tienen muchas riquezas en calidad de objetos, la cultura peruana y “quechua” nos demuestra que lo verdaderamente importante se encuentra y se disfruta en la cotidianidad de las relaciones entre familia, raza y los encuentros con lo extraño y asombroso. La realidad y la magia se conjugan en una familia y en especial en una mujer que a pesar de encontrarse en un espacio de represión y de marginalidad, posee la capacidad casi cósmica de observar a la vida dentro de expresiones artísticas y de un reconocimiento de su identidad como individuo complejo que mantiene una comunión entre la modernidad aplastante y una mística cultura milenaria, el choque de los estatus sociales en esta película se representa en la expresión de un canto, más no en el poder ni en la acumulación de riqueza, eso no le interesa a Fausta, lo que ella quiere es poder enterrar a su madre y poder deshacerse del miedo que esta le transmitió por la leche materna, una mujer que fue violada mientras estaba embarazada durante los complejos sucesos de los años 70 con el terrorismo en Perú.

     Pocas veces tenemos el placer de observar este tipo de películas en el cine comercial, esperemos que su fugacidad no le permita pasar desapercibida en la comunidad cinéfila, de verdad es una obra que se debe ver, ahora entiendo porque tanto alboroto por parte de diversos sitios de internet peruanos y sudamericanos sobre cine. La riqueza y la belleza de la película se puede encontrar en varios de sus elementos, pero lo que me pareció que brillaba con más intensidad es la descripción y representación de la cultura andina, una serie de elementos que bien podemos encontrar en cualquiera de nuestros países latinoamericanos. No solo la imagen en el espejo de la joven Fausta representando a una cultura milenaria, si no todo el conocimiento y las formas específicas con las que ven el mundo, no se pierden en la lucha por conservar ciertas tradiciones, de verdad viven con ellas. La mirada a una cotidianidad que no contrasta con lo occidental, se construye una realidad que les permite entender de manera muy lógica el pasar del tiempo. Fausta comprende su situación, es un producto de la violencia que se le ha impuesto a su cultura, se le ha transmitido el miedo por la leche materna, se ha creado una protección ante una probable violación, se ha refugiado en lo maternal de su ser para poder construir una realidad con su belleza y terror.

     La valentía proviene de parte de la talentosa directora Claudia Llosa (Madeinusa), quien nos presenta a una comunidad provinciana y pobre del Perú a partir de su extraordinaria cotidianidad, algo que se pierde con la inmensidad de las grandes ciudades. El reflejo de la complejidad del relato está bien expresado en la ambigüedad del lenguaje, el uso del español y quechua como un elemento común de estos lugares. La sabia omisión de calificativos, la belleza se logra entender y expresar dentro de la relación de estas dos formas de comunicarse, la belleza no existe en su contraposición, sino vive en su fluidez diaria.

     Debido a una condición distinta a lo común, la directora logra encontrar la belleza en aquellos momentos de Fausta, donde comienza la imaginación de alguien que ha sufrido desde la conciencia de su existencia, el canto se vuelve esencial en la construcción de la realidad de Fausta, se convierte en un ejemplo muy claro de la expresión artística y del asombro de la belleza. Inclusive la adinerada patrona, que es músico, logra estremecerse frente a estos sutiles y espontáneos cantos que demuestran dolor y desesperación como individuo y como raza, y como suele suceder le inspira y le roba a la vez este sufrimiento para presentarlo como algo propio de un círculo de aceptación artística, que toman la parte superficial y le dan un valor y un sentido distinto a lo que realmente quiere decir Fausta y su gente, pero eso tampoco le causa problema, su construcción de la realidad le permite comprender esto como fugaz, el asombro se encuentra en la significación personal, no en lo colectivamente aceptado, como lo es el arte contemporáneo.

     Tanta belleza en un filme es algo único, abrir bien los ojos nos permite observar que no solo existe una belleza en lo prefabricado, la esencia de Fausta, interpretada por Magaly Solier, es su sentido de realidad y de sinceridad ante la falta de costumbre y complicidad de la cámara frente a una belleza mágica y completamente dramática. El gran triunfo de la historia es poder reflejar el asombro, la belleza, el dramatismo y el horror de toda una cultura en la cara de una talentosa mujer como Magaly Solier. Desde una visión simplista y urbana podemos llegar a criticar la forma como se vive en estos lugares, pero hay que entender el enfoque de esta nueva forma de expresión cinematográfica, “La Teta Asustada” forma parte de lo que se comienza a llamar “Novísimo Cine Latinoamericano”, que nos hace mirar hacia lo cotidiano, lo mágico y místico de de la realidad, del pensamiento y la introspección de nuestros asombros y terrores, una visión de la cultura desde una significación estética auténtica, desde la realidad que no tiene que acomodarse a lo impuesto (véase el cine de Carlos Reygadas, Lucrecia Martel, Celina Murga).

     No podemos olvidar que esto nos recuerda la terrible situación en la que pueblos indígenas y comunidades marginadas habitan nuestros países, una tragedia que se ha hecho común, y cotidiano el ignorarla a pesar de la saturación de comunicación que provee la tecnología. El olvido es el peor de los males de estos pueblos, para gobiernos y economías se convierten en pesadas cargas que evitan el desarrollo y progreso, lo que no saben es que su dignidad no necesita de un consentimiento externo, se logra desde su propia cosmovisión, se ahoga en la estúpida represión que pretende modernizarlos.

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~ por Carlos Wilson en 18 febrero 2010.

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