La Posmodernidad en el Aire

Up In The Air – 2009 – (Estados Unidos) / Calif. 9

Dirección: Jason Reitman.

Guión: Jason Reitman & Sheldon Turner; Basado en la novela de Walter Kirn.

Producción: Jeffrey Clifford, Daniel Dubiecki, Ivan Reitman & Jason Reitman.

Dirección de Arte: Andrew Max Cahn.

Edición: Dana E. Glauberman.

Música: Rolfe Kent. 

Reparto: George Clooney (Ryan Bingham), Anna Kendrick (Natalie Keener), Vera Farmiga (Alex Goran) & Jason Bateman (Craig Gregory).

Género: Drama, Novísimo Cine Norteamericano.

Hace más o menos dos años un director nos emocionaba y enternecía con una historia proveniente de los blogs sobre una joven que se embaraza en su primera experiencia sexual y que decide dar a su bebé en adopción, también se reveló de manera mundial el talento y la belleza de la canadiense Ellen Page. Jason Reitman nos sorprende debido a su forma sencilla de realizar cine, sus pretensión se centra en la historia y no en otros enfoques como la imagen o los efectos visuales, que también son válidos. Las cintas de este realizador tienen ese toque “indie” al cual parece gustarle a mucha gente y que se empieza a conformar como una corriente, el llamado “novísimo cine norteamericano”, al cual pertenecen otros grandes directores de su generación como Wes Anderson, Alexander Payne y Kevin Smith. Para esta película, Jason Reitman se torna un poco más serio, más maduro, y que mejor representatividad que la de tener a George Clooney como ese personaje que se adapta y vive naturalmente en una realidad urbanizada y despersonalizada, las relaciones se convierten en arraigos sentimentales que no le dejan desenvolverse en una sociedad cínica en donde la felicidad se encuentra en las pequeñas acciones indeterministas de una vida organizada al ritmo de la mecánica social, alejado de lo personal.

     Para Ryan Bingham, profesional que contratan las empresas y corporaciones para despedir a sus empleados, y que mantiene la firme idea de que las relaciones personales y sentimentales son una carga de decepciones y de imposiciones que frenan el éxito del individuo en la sociedad, la idea o concepto de familia y de relaciones personales se ha perdido o más bien se han desarrollado dentro de una situación atípica y que poco a poco los individuos llamados “posmodernos” se han ubicado de manera cómoda, y el construir puentes “familiares” en papeles “ideales” sobre los trabajadores de aerolíneas y de hoteles, la amabilidad sintética de lo predecible. Las relaciones personales se construyen a través de objetos predecibles, el aislamiento social y emotivo se logra concretar dentro de las grandes concentraciones de población, los lugares públicos se convierten en la mayor intimidad relacional del individuo, Ryan Bingham es el tipo ideal de la posmodernidad abrumadora aislante.

    En los últimos años las corporaciones se han prácticamente adueñado del mundo, el sistema neoliberal le ha otorgado no solo el poder económico y político, si no que le ha permitido cambiar las estructuras sociales y relacionales de los individuos con su medio social y cultural, creándole una sensación de intimidad, cosa alejada de la realidad de una manera pasmosa, ya que como se ve en el film, el personaje principal es un vil enviado para retirar personas de sus trabajos, empleos que son parte primordial de su vida, que toman sus objetivos y sus reglas esenciales y morales como parte de su quehacer cotidiano, una falsa intimidad del individuo en un sistema de códigos de conducta, de familias fantasmas y de traiciones cotidianas.

     Por lo tanto Ryan Bingham es la re conceptualización de lo “humano” en la sociedad actual, los procesos sociales son vistos desde un método simple de acción y reacción, formas ideales de conducta le permiten al personaje de George Clooney ir por la vida sin decepciones, pero eso también sin sobresaltos ni emociones de lo espontáneo, completamente se ha desarraigado de la sociedad cotidiana alejándose en el aire. La cotidianidad se pierde en una nueva revaloración de los elementos esenciales de una vida modelo, el horror de la posmodernidad expuesta por Jason Reitman se ubican cuando el personaje regresa a tierra y observa los problemas cotidianos, reales y hasta absurdos de sus familiares, de su joven aprendiz y de la mujer con la cual logró un momento de verdadera intimidad, una decepción y derrumbamiento de su mundo al encontrarse que el aislamiento es un anomalía y no una conducta normal en una sociedad idealizada.

     El contexto de la constante crisis logra ubicar al espectador y a los personajes de la película en un lugar común para quienes como mi generación han vivido siempre con esta situación. Nos volcamos en una ensoñación aérea que nos permite construir una realidad en donde la desesperación y la voracidad empresarial, los sueños y los ideales se funden lentamente en la realidad corporativa, la vida se hace y se destruye dentro de un cubículo u oficina que limita la expectativa de vida, ilusiona la felicidad y no permite imaginar más allá de la ventana, e inclusive como sucede con un despido que termina en suicidio, la vida física y social acaba en el papel determinado de la  cultura corporativa o de trabajo, pero claro esto es un pensamiento más anglosajón.

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~ por Carlos Wilson en 22 febrero 2010.

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