De Realidad a la Neorrealidad en el Cine

De Realidad a la Neorrealidad en el Cine

Roma, Città Aperta – 1945 – (Italia) / Calif. 10

Dirección: Roberto Rossellini.

Guión: Roberto Rossellini, Sergio Amidei & Federico Fellini.

Producción: Guiseppe Amato, Ferruccio De Martino, Rod E. Geiger & Roberto Rossellini.

Cinematografía (Fotografía): Ubaldo Arata.

Dirección de Arte: ——.

Edición: Eraldo Da Roma.

Música: Renzo Rossellini.

Reparto: Aldo Fabrizi (Don Pietro Pellegrini), Anna Magnani (Pina), Marcello Pagliero (Giorgio Manfredi), Vito Annichiarico (Piccolo Marcello), Nando Bruno (Agostino), Harry Feist (Major Bergmann), Giovanna Galleti (Ingrid) & Maria Michi (Marina Mari).

Género: Drama.

Como ya pueden saber algunos lectores de este pequeño, inofensivo y poco leído blog, mi propósito no es escribir o discutir películas de estreno o lo más nuevo en el videoclub, es más bien sobre cualquier tipo de cine, o sea contextos, realizadores, galardonados o abucheados, toda expresión cinematográfica tiene características que por sí mismo lo vuelven interesante, hasta aquellas producciones que son lamentables para nuestro intelecto o lo lastimoso a nuestro sentidos. Por eso este blog va dedicado a una película clásica que apenas tuve el privilegio de observar, “Roma, Città Aperta” (Roma, Ciudad Abierta) del maestro Roberto Rossellini al cuál le debemos no solo una filmografía impresionante e interesante, sino también al engendrar a la bella Isabella (discúlpenme, no pude evitar el comentario). Pero para comenzar cabe destacar que este film es una historia no solo sobre la segunda guerra mundial, es literalmente parte de esta guerra, ya que su contexto y producción se realizó durante la derrota militar de los países del eje, del nazismo y fascismo en Alemania e Italia. Pero a pesar de contar con escenarios y el momento histórico real, me parece que la película supera todo tipo de convención cinematográfica hasta el momento, ya sea de las tres grandes corrientes como lo es el cine clásico hollywoodense, el surrealismo del alemán o el propagandístico y clásico del soviético. Roberto Rossellini rompe con todo tipo de preceptos en el cine y comienza lo que los historiadores del cine llaman “Neorrealismo Italiano”, que cambia los escenarios y narraciones a los sectores menos favorecidos de la sociedad, le dota de una realidad dramática y desesperanzadora de la destrucción de la posguerra, y que en planos fotográficos y narrativos podemos comparar con una película muy conocida aquí en México, “Los Olvidados” de Luis Buñuel.

     La visión del director sobre la temática y el plantearse el problema de una sociedad en crisis moral, ideológica y devastada por la guerra es la principal virtud de esta historia. La conceptualización de los movimientos y de las posturas de una sociedad arrastrada al fascismo y a una postura política que no concuerda con la conciencia popular, una dictadura ideológica que pronto se ve sumergida en la violencia y los horrores de una guerra que los alcanza y los margina tras haber arañado a las potencias del resto del mundo. La sociedad, y sobre todo las partes populares son acarreadas por los discursos estilizados de los grupos en el poder, el nacionalismo y la sensación de superioridad o el orgullo de un contexto se convierten en el nuevo opio de la sociedad, sucedió con Italia y Alemania en la Segunda Guerra Mundial, pero no existen muchas diferencias con los métodos estructurantes y denigrantes de las naciones y corporaciones de nuestros días.

     Algo que Rossellini representa muy bien es la ideología italiana que lucha no solo con los agentes externos que esclavizan a su sociedad, una lucha de ideas que se presenta frente a posiciones políticas y culturales de una supuesta Italia unificada y homogeneizada. En otras palabras no existe una ideología como el discurso oficial fascista de Mussolini nos hace creer, o que quieren imponer en Italia, la representación de las clases populares de Roma lo ejemplifica muy bien, existe más bien una consciencia de pertenencia tras otros elementos que excluyen de cierta manera la raza y lo económico. La religión, el arte y el costumbrismo son elementos más fuertes de la cohesión social italiana. La realidad expresada en la pantalla cinematográfica se rebela por su crudeza, se convierte en un neorrealismo, le dota de idealización a la realidad cotidiana.

     Otra característica que nos transporta de lleno a una nueva realidad en el cine es la utilización de escenarios y contextos reales en la historia, la documentación de la destrucción y de las atrocidades de la guerra son puestas en escena dentro de una ficción que juega con la realidad casi documental. La crítica y la problemática social, cultural y de cualquier tipo tienen una representación maestra en los edificios y los espacios corroídos por la mano del hombre, una ciudad de dioses, milenaria y de expresión artística parte cuna de occidente, se ve sumergida en el espanto de la desolación.

     Esto nos lleva a la discusión ya histórica de la confusión o adhesión de la realidad como el “mundo de vida” y la realidad o “ficcionario” cinematográfico. No podemos darle completamente el mérito de ser una película realista, por eso es neorrealismo, pero tampoco se agarra de elementos de ficción muy marcados para desarrollar su discurso, más bien se trata de un proceso que el espectador lleva a cabo tras la narración del autor, porque tenemos que considerar a este film como “cine de autor”. Este proceso es el de relacionar ciertos aspectos y símbolos que comparten estas dos realidades que se extrapolan en el cine Roberto Rossellini y de los “neorrealistas” italianos, el espectador sabe por sentido común o por conocimiento histórico, popular o académico que las imágenes de los personajes y las situaciones representan la realidad, pero a través de la ficción de la narrativa saben que no existen en su realidad cotidiana, o no existieron, este proceso interesante de la relación del autor – historia – público queda bien representado en esta extraordinaria película.

     Solo queda decir que Roberto Rossellini transforma el cine como lo conocemos, la clásica e innovadora visión se unen en una expresión cinematográfica que se construye como influencia esencial para futuras expresiones no solo cinematográficas sino artísticas, expresiones más sinceras.

 

Hay que Verla Por: El cine clásico y en general la expresión cinematográfica como arte y significado le debe mucho de su sentido crítico y problemático al director Roberto Rossellini y a este su primer film “Roma, Città Aperta” (Roma, Ciudad Abierta). El dramatismo expresado en un acercamiento sobre personajes que expresan una realidad social: hombres, mujeres, niños, ancianos, revolucionarios, religiosos, expresan de manera lúcida el sentimiento y el pensar popular de una sociedad devastada por la guerra. La memoria colectiva se presenta en los encuadres de la película, los diálogos y la narratividad van de la mano con la realidad vista de quien padeció todo eso.

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~ por Carlos Wilson en 1 marzo 2010.

Una respuesta to “De Realidad a la Neorrealidad en el Cine”

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