La Retorcida Visión Psiquiátrica del Horror según Scorsese.

Shutter Island – 2010 – (Estados Unidos) / Calif. 8

Dirección: Martin Scorsese.

Guión: Laeta Kalogridis; Basado en la novela de Dennis Lehanne.

Producción: Brad Fischer, Mike Medavoy, Arnold Messer & Martin Scorsese.

Cinematografía (Fotografía): Robert Richardson.

Dirección de Arte: Max Biscoe, Robert Guerra & Christina Ann Wilson.

Edición: Thelma Shoonmaker.

Música: —————–.

Reparto: Leonardo DiCaprio (Teddy Daniels), Mark Ruffalo (Chuck Aule), Beng Kingsley (Dr. Cawley), Max von Sydow (Dr. Naehring), Michelle Williams (Dolores Chanal), Emily Mortimer (Rachel 1), Patricia Clarkson (Rachel 2) & Jackie Earle Haley (George Noyce).

Género: Suspenso, Drama.

Hay directores que han manejado un ritmo y una personalidad muy específica en sus filmes, ese es el caso de Martin Scorsese, si bien nos ha expuesto películas con temas muy diversos, en los últimos años nos ha mostrado una faceta muy peculiar, ya sea en las últimas películas con Robert De Niro o con su nuevo compinche Leonardo Dicaprio, su ritmo es muy característico, donde la cámara parece manejar una velocidad comparable con el paso de tiempo, lo que le da un sentido al espectador de alta velocidad en las imágenes y sonidos que se le presentan, además de que mantiene el interés dejando de la lado la cuestión de la duración, que suele ser un poco más largas de la media comercial. Este es precisamente un tratado distinto en los temas que esperamos de este legendario director, y es que deja de lado las ideas de identidad cultural como en “Casino” o “Gangs of New York” (Pandillas de Nueva York) para adentrarse en las expresiones retorcidas de una mente enferma, en la irrealidad que se ve, huele y oye como lo verdadero. Desde un contexto específico, y fascinante tanto para Scorsese como para DiCaprio, se construye todo un universo que plantea un enigma muy anunciado en la trama policial, la teoría de conspiración sobre experimentos oscuros e ilegales, pero esto solo es el inicio del escrutinio de Scorsese sobre la mente del espectador, ya que después de observar la película podemos decir que las claves para descifrar el misterio son obvias, pero durante las poco más de 2 horas la inmersión es inevitable, te lleva en trance a través una confusión terrorífica. La irrealidad como el lugar perfecto, tal vez el cielo, tal vez los locos o enfermos mentales han logrado la total emancipación, una construcción ideal de su entorno.

     Teddy Daniels es un detective federal al cuál le es encargada la investigación de una supuesta fuga con tintes macabros en un hospital/cárcel, en una isla totalmente aislada del resto de la sociedad. Poco a poco va revelando sospechas sobre una conspiración en donde se realizan terapia de choques y lobotomías de manera clandestina y experimental por los doctores de la isla. De repente todo se vuelve en contra de nuestro protagonista, quien de manera paulatina nos deja ver que existen otros motivos por los cuáles ha tomado tal caso. Momentos de Esquizofrenia envuelven toda la historia que de primera forma ha creado un contexto ideal para el llamado “terror psicológico”, la paranoia fluye no solo en la irracionalidad de la visión del protagonista, sino en la incomprensión del proceso mental, en la complicidad del delirio.

     La historia nos centra en los años cincuenta, y es aquí donde nos topamos en una especie de antropología del horror, no solo los temores o sucesos extraños que rodean a Teddy Daniels (Leonardo Dicaprio), sino también es un acercamiento más intenso y hasta primitivo sobre lo espantoso  de la guerra, la sangre y el deber. El trauma de la guerra y la muerte como parte de una conciencia colectiva que deforma el conocimiento a priori sobre lo bueno y lo malo, se jerarquiza la violencia como lo necesario y lo devastador, el doble discurso del deber y el crimen, esa es la línea que atraviesa Scorsese durante esta historia que juega con la psiquiatría como la comprensión y horror.

     El asombro se pierde debido a que la agilidad de la cámara nos lleva por momentos a lugares comunes de un clasicismo cine de suspenso. Nos volvemos cómplices de la misma historia. Es en donde nos encontramos con que no se trata de una historia extraordinaria, ya que este asombro solo dura unos instantes, la tormenta que nos hace crear vínculos en nuestra mente con respecto a la película se desmoronan en comparaciones con otras ficciones similares.

     El tema que resalta sobre los demás es sin duda el tratamiento psiquiátrico al que se hacen referencias durante toda la duración de la ficción, la estructuración de la mente de los personajes se logra en la construcción de realidades como pastillas calmantes. Me llamó la atención ver en los créditos finales la participación de asesores sobre los tratamientos médicos que se llevan a cabo, lo que quiere decir que se parte desde ciertos preceptos científicos, sobre la expresión de lo más aterrador, la compañía del horror como lo cotidiano, el trauma de la brutalidad personal. El simbolismo de la isla nos representa el cerco de la mente, el encierro de la locura, un acto tan personal como el propio suicidio.

     Me la he pasado explicando con diversas palabras el horror psicológico y hasta gótico de esta película,  lo que da a notar el limitado tema que me he dispuesto a reflexionar de manera repetitiva. Por eso debo desviarme un poco y admitir que se trata de una película que dentro de aptitudes técnicas se vuelve casi excelsa, pero esto no ayuda ya que muchas creaciones hollywoodenses tienen esta característica, entonces el contenido y su profundidad y capacidad de hacernos reflexionar, y asombrar, es lo que nos concierne, y que no logra su cometido totalmente. Nos enfrentamos a una obra que va dirigida a un público más general, quienes conocemos al maestro podemos quedarnos con una cosquilla sobre lo que pudo haber sido si hubiera desarrollado la historia desde una perspectiva más arriesgada. Mientras tanto me quedo con la última frase de Teddy Daniels, consciente de su irrealidad perfecta Which would be worse, to live as a monster or to die as a good man?” – “¿Qué es peor, vivir como un monstruo, o morir como un buen hombre?”. El hombre ha hablado, el horror vive en el recuerdo constante de la atrocidad.

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~ por Carlos Wilson en 25 marzo 2010.

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