Falta del Deseo Tras un Pinchazo.

The Panic in Needle Park – 1971 – (Estados Unidos) / Calif. 8

Dirección: Jerry Schatzberg.

Guión: Joan Didion & John Gregory Dunne; Basado en el libro de James Mills.

Producción: Dominick Dunne.

Cinematografía (Fotografía): Adam Holender.

Dirección de Arte: Murray P. Stern.

Edición: Evan A. Lottman.

Música: —————–. 

Reparto: Al Pacino (Bobby), Kitty Winn (Helen), Richard Bright (Hank) & Raul Julia (Marco).

Género: Drama.

El “cine yonqui” se ha formado por la gran influencia de la llamada “contracultura” en las mentes de los artistas a partir de los años cincuenta, en donde grupos o generaciones como los “beat” sembrarían el desacuerdo con las estructuras y comenzarían a desobedecerlas, dándole por fin voz política y cultural a la juventud. Esta película no se queda detrás, es una pintura de la sociedad y de los jóvenes que vivían alrededor de lo que se conoce como “Sherman Square” (Parque Sherman), pero que debido a su afluencia de adictos, principalmente a la heroína, se le conoce coloquialmente como “Needle Park” (Parque Aguja), y que como sucede en casi todas las representaciones sobre la droga, existe un ambiente de paranoia, desconfianza y desesperación, aunque se entiende que se trata de una clase baja, personas que han “perdido el rumbo” debido a su adicción. La historia es sobre la vida de un fascinante traficante y adicto a la heroína, quien conoce a una mujer que justo está pasando por el síndrome de abstinencia que inclusive la lleva al hospital, prontamente se enamora de ella y comenzaran una relación en donde se dejan ver todas las prácticas en su utilización de la droga, y en sus relaciones con un ambiente completamente hostil, en una cara de New York que no es muy común que se muestre en el cine. Sin duda esta película nos recuerda a esos personajes de la literatura de los “Beats”, una visión muy sórdida del “yonqui”.

     Como la historia es sobre la vida de un adicto, entonces debemos empezar con que existen ciertas formas de ver la vida desde esta condición que difieren de lo establecido, actitudes altaneras y acciones que son consideradas inmorales y hasta delictivas son lo más común en estos ambientes, según lo que nos ha mostrado el cine. Aunque si bien se desenvuelven desde una individualidad muy celosa y hasta paranoica, existen para los adictos ciertos lugares y ciertos grupos en donde logran convivir y proteger hasta de la misma policía. La identidad del “junkie” se construye desde una rebeldía que no tiene nada que ver con las respuestas que se esperan, o sea no existe un vuelco hacia el “éxtasis” o la felicidad del momento de estar drogado, tampoco es completamente para olvidar cuestiones físicas como el hambre o sociales como la desintegración familiar, es una forma de vida que se va generando por los mismos espacios donde Bobby (Al Pacino) y Helen (Kitty Winn) sobreviven, y como cualquier otro individuo sienten temor al cambo, inclusive para bien, ese es su lugar “controlado”, ahí saben vivir a pesar de lo difícil que es.

     Bobby y Helen se convierten en una adorable pareja de “outsiders” (desterrados sociales), y en esa época, los años setentas, existían en todo el mundo formas de pensamiento que no aceptaban la conformidad de lo que la sociedad les ofrecía, podemos ubicarlos dentro de un contexto más grande, ya que en distintas partes del mundo los jóvenes comenzaron a levantar la voz y cuestionarse si verdaderamente lo que se dice sobre las cuestiones políticas, económicas y culturales son verdaderas, como por ejemplo si otras formas de gobierno y organización social son posibles o son realmente tan terribles, si la sexualidad es algo tan aberrante, si las drogas son de verdad tan destructivas. La historia de estos “outsiders” como los que muestra la película nos habla de aquellos que han sido prácticamente devorados por la urbanidad y una falsa promesa de progreso, aquellos que no lograron entrar al mecanismo de la sociedad, se han escindido de ella pero al mismo tiempo se deben a ella, una relación y construcción de la realidad que queda como “underground”.

     La heroína se vuelve un escape de su situación social y cultural, pero al mismo tiempo les construye una identidad en forma de estigmas y estereotipos, relacionados más al pillaje, la denigración por enfermedades crónicas causadas por el uso masivo de sustancias. Cosa que hace común el pensar que estas películas expresan el peligro y las consecuencias del uso de drogas, pasando de largo todo el contexto y la participación de otros personajes en la historia, me refiero a quienes también están enganchados por la droga pero aparentan una mayor limpieza y rectitud hipócrita, como el hermano de Bobby, Hank, quien es un ladrón, el cual no tiene un nivel de adicción muy elevado, pero que se cree con la suficiente calidad moral como para darle consejos a su hermano, y hasta engañarlo con trabajos que lo harán ir a la cárcel. La construcción de estos adictos no son basados en la violencia y el crimen, su posición son como los olvidados, los desterrados, los que viven en “Needle Park”.

     El pinchazo de heroína ha estado relacionado, como el uso de otras drogas, a un uso y una práctica recreativa, o sea se hace de manera grupal, y en la historia de Jerry Schatzberg las imágenes y las secuencias donde se utiliza la droga se vuelven muy impactantes, no podría decir de primera mano su veracidad ya que nunca he presenciado nunca esta práctica, pero las interpretaciones de los personajes principales expresan esa sensación de completa desconexión de todo. Una de las cuestiones que más me sobresaltaron fueron las jeringas que se usaban, y como se las pasaban entre ellos, la suciedad y el olvido de lo mínimo requerido en higiene se disuelven en la misma droga, y la sangre pasa de uno a otro, como una hermandad, que muy seguro serían las combinaciones que generarían horrores como el SIDA.

     Es muy curioso ver a un Al Pacino muy joven, muy apegado a sus papeles antes del magnánimo Michael Corleone, y la sorpresa de una joven (en ese entonces) llamada Kim Winn, quien se convierte en una especie de “princesa indie” o “junkie”, el ideal romántico de muchos. La unión entre los protagonistas es muy fuerte a pesar de los problemas que viven, como la prostitución por droga que comete. Es una gran película que nos puede ayudar a entender otras que se han vuelto clásicos contemporáneos, o por lo menos de mi generación, como “Requiem for a Dream” (Requiem por un Sueño; Darren Aronofsky, 2000) y “Trainspotting” (Trainspotting la Vida en el Abismo; Danny Boyle, 1996).

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~ por Carlos Wilson en 30 marzo 2010.

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