Tragedia de la Realidad

Precious: Based on the Novel Push by Sapphire – 2009 – (Estados Unidos) / Calif. 8

Dirección: Lee Daniels.

Guión: Geoffrey Fletcher; Basado en la Novela de Sapphire.

Producción: Lee Daniels, Gary Magness & Sarah Siegel-Magness.

Cinematografía (Fotografía): Andrew Dunn.

Dirección de Arte: Matteo De Cosmo.

Edición: Joe Klotz.

Música: Mario Grigorov.

Reparto: Gabourey Sidibe (Precious), Mo’Nique (Mary), Paula Patton (Ms. Rain), Mariah Carey (Mrs. Weiss), Sherri Shepherd (Cornrows), Lenny Kravitz (Nurse John), Stephanie Andujar (Rita), Chyna Layne (Rhonda), Amina Robinson (Jermaine), Xosha Roquemore (Joann), Angelic Zambrana (Consuelo) & Aunt Dot (Tootsie).

Género: Drama.

Gran parte de lo que se  conoce como el nuevo cine independiente, o como algunos han llamado “Novísimo Cine”, con las características de cada país o región, en este caso el norteamericano, han recurrido a mostrar nuevas formas de expresión sobre la realidad social, inclinándose adjetivamente a ser un cine muy crudo debido a que se quiere representar la realidad casi llegando al documental, pero de repente nos llega una historia como esta, “Precious…” que parte de una realidad muy difícil, inclusive llegando a lo pavoroso. Esta película se salta de esa característica, el mote de ser basado en una historia real creo que ya se pone casi obligatorio para que el espectador entre a la sala preparado para ver algo impactante, un drama que reta nuestra capacidad de imaginar lo verdaderamente real y la mano de los artistas que nos expresan tal historia. No trato de denigrar la historia, ni hacer una acusación sobre la veracidad de la fuente con la que se realizó, pero lo que sucede es que ya son tantas las historias de la vida real representadas en el cine que uno empieza a darse cuenta de ciertos patrones en la forma de contarlas, una vez más este no es el caso de “Precious…”, que se enfoca en representar personajes que de verdad son antiestéticos, que viven en una sociedad terrible, en resumen una historia sobre la tragedia de no ser como el propio cine nos dice que debemos ser, la decadencia de nuestra realidad, lo verdaderamente real de lo que muchos, incluyendo quien escribe y leen este blog, la vida sin opción aparente.

     La falsa idea de que existen mecanismos y formas de superación social si el individuo sigue ciertas reglas y llega a tener cierta suerte, el cine es uno de los promotores de esta falsedad enorme de las sociedades modernas, el pobre que se vuelve rico. Las historias de superación son muy comunes en casi todos los medios de comunicación, y muchas veces se cree que quienes se ven inmersos en su miseria son personas que han dejado de luchar, pero tal como le sucede a Precious (Gabourey Sidibe), su ambiente o contexto social la va arrastrando hacia una miseria no solo económica, sino también social y cultural, pronto se va generando la idea casi absoluta de que el mundo es terrible en esencia, de que sus aspiraciones son fantasías que se contraponen tajantemente ante su realidad, de que el abuso recibido es lo cotidiano, y que se responde con más abuso, sobre el que recibe de su madre y el que ella explota sobre una pequeña niña vecina suya. La miseria de ser parte de una minoría tan numerosa en un país (como muchos otros) que pretende no saber de su existencia.

     La historia es demasiado trágica  y en eso se basa su relato, así que no me parece contarles prácticamente lo que le sucede al personaje principal, solo que su contexto histórico es en la segunda mitad de los años setenta. El abuso que recibe Precious es como el de otros muchos de casos en la mayoría de las ciudades del mundo, un abuso físico, sexual y emocional que va destruyendo a la persona de una forma muy espeluznante desde su primaria relación, la familia, que para ella es solo un lugar de sufrimiento, no el resguardo que pretende ser la base de la sociedad.

     La historia transcurre en un contexto muy hostil, pretende que se comprenda por lo menos un poco la marginalidad y la violencia con la que viven estos individuos, quienes construyen su universo social desde una perspectiva muy distinta a la “normal”. Para Precious y su madre solo existe la opción de la “asistencia social” para sobrevivir, ellas mismas se han recluido a cualquier aspiración individual o familiar debido a que han sido dejadas por el jefe de familia, enfermo y abusador de las dos, solas a su suerte y tratadas como basura, por eso ven como basura a la sociedad, menos Precious quien se dará cuenta que existen circunstancias y relaciones afectivas que la ayudaran en su andar, inclusive sus dos hijos a pesar su corta edad.

     Precious Jones siempre quiso ser más delgada, con cabello largo y de color de piel blanca. Esta es un acercamiento crítico al verdadero discurso que existe sobre el ideal que la mercadotecnia y la acelerada comunicación nos viene diciendo desde mediados del siglo pasado. La deformación del individuo ante la mercadotecnia y los ideales físicos y sociales que al ser comparativos en su mayoría solo te permiten afrontarlos de una forma: soy feo porque no soy tan atractivo o talentoso como los demás. Esta es la forma de pensar de Precious, su principal discurso es que todos tenemos algo de especial, eso queda en las personas con quienes nos relacionamos, una clásica moraleja del mismo cine. Una expresión posmodernista, el cine criticando a la cultura de la imagen ideal e impositiva por la agobiante publicidad y mercadotecnia de la cual el cine forma parte importante.

     Este gran drama se narra desde un contexto de hace casi cuarenta años, pero debido a su característica urbana, o más bien dicho desde la desilusión de lo urbano como el lugar donde es posible las ilusiones, se torna muy actual. La odisea de los personajes, ya sean feos, homosexuales, migrantes o de raza negra son la luz para comprender la misma tragedia de las sociedades modernas, ya que en ellos se impacta con mucha mayor fuerza todo desequilibrio debido a su misma condición. Un drama que pretende ganar muchas lagrimas, pero que también logra entender las atrocidades que suceden en una sociedad cada vez más alejada de lo ideal. Vamos comprendiendo un poco más nuestra realidad, aquella que no es lo que habíamos construido, en donde la tragedia y la comedia suceden cotidianamente, solo hay que tener los ojos bien abiertos, quitarse el velo del ideal prefabricado.

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~ por Carlos Wilson en 31 marzo 2010.

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