Una Desesperación Interior.

Where The Wild Things Are – 2009 – (Estados Unidos) / Calif. 9/10

Dirección: Spike Jonze.

Guión: Spike Jonze & Dave Eggers; Basado en el libro de Maurice Sendak.

Producción: John B. Carls, Gary Goetzman, Tom Hanks, Vincent Landay & Maurice Sendak.

 Cinematografía (Fotografía): Lance Acord.

Dirección de Arte: Sonny Gerasimowicz, William Hawkins, Christopher Tandon, Lucinda Thomson & Jeffrey Thorp.

Edición: James Haygood & Eric Zumbrunnen.

Música: Karen Orzoleck & Carter Burwell.

Reparto: Max Records (Max), Pepita Emmerichs (Claire), Catherine Keener (Mom), Mark Ruffalo (The Boyfriend), James Gandolfini (Carol), Paul Dano (Alexander), Catherine O’Hara (Judith), Forest Whitaker (Ira), Michael Berry Jr. (The Bull), Chris Cooper (Douglas) & Lauren Ambrose (KW).

Género: Drama.

Mucho tiempo tuve que esperar para por fin ver la última obra del aclamado Spike Jonze (Being John Malkovich, Adaptation), durante estos meses de espera me di cuenta de los problemas de distribución en la exposición fílmica que ocurren en nuestro país, y que según he leído de otros blogs y noticias, en Latinoamérica no es muy distinto. El extraño paso de esta película, el cuál será muy fugaz en nuestras salas, se dio de manera inusual, desde finales de octubre del año pasado vi como anunciaban y postergaban su estreno casi cada semana, una complicación innecesaria que terminaría con la solo proyección de un circuito muy limitado. “Where The Wild Things Are” (Donde Viven los Monstruos) puede confundir a un espectador ordinario, y si hablamos de aquellas mentes “brillantes” que deciden sobre la distribución y demás conceptos tan “complicados” como la traducción de títulos, la empresa parecía algo casi imposible, y es que a pesar de narrar una historia basada en un afamado libro infantil en los Estados Unidos, su ambiente es muy sombrío y complejo, saber que se trata de una historia de Spike Jonze se vuelve fundamental para poder disfrutar y no desilusionarse de la historia. En otras palabras la película se torna dentro de un contexto que puede ser aterrador para las mentes muy jóvenes, las características psicológicas y sentimentales que maneja el autor son muy complejas, la introspección del espectador a través del pequeño protagonista y de sus acompañantes bestiales genera una sensación de soledad y melancolía muy fuertes.

     Desde el inicio de la película se puede observar la personalidad del pequeño Max, quien no puede encontrar su lugar dentro de una familia rota, en un ambiente frío y desolado se ve atrapado entre el aburrimiento y la soledad, su entendimiento de la diversión y de su desarrollo es a través de lo salvaje, de lo primitivo, no encuentra ninguna apego en su familia y mucho menos un lugar donde pueda ser escuchado y convivir de manera integral, y como un niño, decide llamar la atención de manera violenta a través del berrinche, hasta que en una ocasión termina mordiendo a su madre y escapando de la casa, hacía un lugar salvaje, donde conocerá a seres salvajes que tampoco comprenden su realidad, y que juntos esperan poder alejar todas sus tristezas. La infancia es un paso primitivo de cualquier individuo, el aprendizaje y el amoldamiento de los modos y formas que son “obligados” para ser un miembro de la sociedad suelen ser crueles y contradictorias, Max atravesará por estos conflictos al darse cuenta que la felicidad no se forma desde uno solo, sino que sucede en las relaciones con los demás, el ser parte de un lugar y un espacio, y tal vez de una familia donde la comprensión es mutua.

     El viaje que emprende el joven Max conlleva unas reflexiones muy complejas, su hiperactiva imaginación tratada en la historia y en la narración de la película se torna cruel y sombría. Carol y su inestable personalidad se convierten en el reto más importante para Max, en cierta forma se ve reflejado en él, y gracias a esto se da cuenta que la felicidad y la necesidad de atención pude ser muy peligrosa y destructiva para los demás y para uno mismo si es mal encausada. Estos dos personajes son los principales de la historia, su desesperación por no conseguir lo anhelado los lleva a decir y hacer cosas terribles, ya sea un mordisco a la mamá o romper todo y hasta lastimar a un amigo.

     A pesar de su espeluznante ambiente y de formas estilizadas nada convencionales para el cine infantil, inclusive más oscuras que muchas creaciones de Tim Burton, la representación de todo lo que rodea y construye una visión del infante es muy lograda y peculiar a la vez. La familia, la soledad y los sentimientos antagónicos de Max construyen una realidad mordazmente común en nuestros días, una construcción que va cambiando debido a la transformación de las estructuras esenciales de la sociedad. La familia ya no funciona con los mismos elementos: madre, padre, hermanos; ahora se parte desde una concepción más individualista, tal como pasa con Max.

     Los monstruos que guían en el precoz camino de Max hacia su maduración,  expresan personalidades muy distintas, personalidades que hacen pensar en los distintos tipos de relación que un niño tiene con su entorno, que se centra mucho en la familia. Tenemos que Carol es como Max y al no sentirse comprendido, su explosiva violencia sobresale, mientras que KW tiene un aura muy protectora, es la mamá del grupo, y es aquella a la que Carol siempre trata de llamar su atención; Ira y Judith son pareja, pero tienen personalidades muy distintas, mientras que Judith es controladora y dominante, Ira tal vez es el más gentil de todos los monstruos, Douglas es quien sigue el juego a pesar de estar en desacuerdo, Alexander es la pequeña voz que casi nunca es escuchada y el Búfalo es aquel que se retrae y esconde en sí mismo. Como podemos ver existe una complejidad muy especial en todos los personajes, actitudes con las que lidia Max en una reflexión hacia sí mismo.

     Debo hacer una mención muy especial a la banda sonora, la cual permite crear un ambiente emocional que va desde una explosión primitiva hasta un sentimiento muy puro de amistad y felicidad, un gran trabajo de Karen O (de los Yeah yeah yeahs) y de Cartel Burwell, que injustamente no ganaron premios debido a una regulación ilógica a no premiar musicalizaciones de más de un compositor. Pero a pesar de eso tenemos una banda sonora memorable que incluye al pequeño Max como intérprete.

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~ por Carlos Wilson en 11 abril 2010.

2 comentarios to “Una Desesperación Interior.”

  1. hola que tal! permítame felicitarlo por su excelente blog, me encantaría tenerlo en mis blogs de entretenimiento (animes,peliculas,etc ).Estoy seguro que su blog sería de mucho interés para mis visitantes !.Si puede sírvase a contactarme ariadna143@gmail.com

    saludos

  2. Un silencio siempre equivale a una desesperación interior que en su lugar deja un grito, un arrebato, un desplante soberbio cimbrando las raíces propias y cuentionando las ajenas; las que al final son las más nuestras.

    Si me preguntan ¿Qué significó ésta pelicula?, diría que un grito, una niñes fracasada. Un balón que nunca salió de la vidriera donde el balón era un berrinche y la relación desmoronada de mis padres. El inicio de una soledad plagada de personas que contribuyeron a estereotipar la indiferencia activa. Más que una desesperación interior es en el fondo el revés de la alegria, una alegría informe, que se tranquiliza en la ilusión sincopada a través de simbolos extraviados en el interior del propio extravío hasta el final, hasta donde el extranjero es extranjero hacía sí mismo.

    Mhmmta bueno el blog.

    feed de tus comentarios en el mío. Jaja

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