Downey Jr. y su Ego Tecnológico

Iron Man 2 – 2010 – (Estados Unidos) – Calif. 6.5/10

Dirección: Jon Favreau.

Guión: Justin Theroux / Basado en el cómic creado por Stan Lee.

Producción: Victoria Alonso, Kevin Feige, Stan Lee & Jeremy Latcham.

Cinematografía (Fotografía): Matthew Libatique.

Dirección de Arte: Page Buckner, Michael E. Goldman, David F. Klassen & Suzan Wexler

Música: John Debney.

Reparto: Robert Downey Jr. (Tony Stark), Don Cheadle (Lt. Col. James “Rhodey” Rhodes), Scarlett Johansson (Natasha Romanoff), Gwyneth Paltrow (Pepper Potts), Mickey Rourke (Whiplash), Sam Rockwell (Justin Hammer), Samuel L. Jackson (Nick Fury), Clark Gregg (Agent Coulson) & Jon Favreau (Happy Hogan).

Género: Acción, Ciencia Ficción, Cómic.

La historia del cine puede no ser muy extensa en cuestión de un lapso de tiempo, pero dentro de su corta participación como arte para la sociedad, su contenido se ha llenado de una impresionante colección de datos, dentro de una recapitulación de este maravilloso arte podemos darnos cuenta que mientras el tiempo pasa y las tecnologías visuales y auditivas van evolucionando de forma cada vez más rápida, esto también gracias al mismo cine, las narraciones o los cuentos o ficciones que nos cuentan dentro de esa “pantalla mágica” han tomado cada vez un ritmo más acelerado, tal vez esto lo podríamos comparar con el mismo ritmo de las sociedades en un preámbulo de la “sociedad de la comunicación”. Para el caso de estos últimos años el cine se ha contagiado de un vínculo con los cómics o novelas gráficas, en especial por la voraz necesidad comercial de Hollywood, y esto no es nada malo, el cine siempre se ha relacionado de manera muy estrecha con otras artes narrativas, ya sea la literatura o el teatro, y es en este pequeño escrito que me refiero a una de las adaptaciones más exitosas y mejor llevadas sobre un superhéroe salido de las páginas plásticas y coloridas: Iron Man 2 es la secuela de la primera entrega que llegó a las salas en el 2008 y que para este 2010 se presenta con la misma formula ganadora, un torrente de efectos especiales y de grandes nombres interpretativos que no han sido mal aprovechados, ya que su narrativa y sus diálogos se mantienen muy frescos y ágiles, además de momentos o “gags” realmente graciosos. Iron Man 2 nos regresa a pensar en ese culto a la “celebridad” de mitades del siglo pasado, una obra muy entretenida y de calidad para quienes son fieles derrochadores de la acción hollywoodense, de la cuál me declaro consumidor, aunque para mí todo el cine es digno de verse, el juicio debe venir después de verla.

Mencionaba que Iron Man, primera y segunda parte, nos lleva de regreso al culto de la celebridad, y he aquí el primer tema sobre la película en sí, sobre aquellos comentarios y pensamientos que nos incitan a ir a nuestra sala de cine favorita, “¿quiénes son los que salen?”, a pesar de que últimamente se preguntan quien es el director también, no es el caso de este tipo de películas, y al saber que se trata de Robert Downey Jr. no podemos olvidar buenas películas de este hombre, pero en estos tiempos donde la invasión solicitada por un público a la intimidad de las celebridades (nótese que todos estos que salen en t.v. son celebridades no artistas como muchos los llaman), muchos ubican por sus pericias personales, cuestión interesante si se pretende explicar su estilo interpretativo, y que nos lleva a pensar si de verdad existe una diferencia entre el actor y el personaje, porque Robert Downey Jr. podría ser muy bien Tony Stark y viceversa, solo con la diferencia de la armadura de Iron Man. Estos dos personajes que son una misma persona es parte de una actitud aplaudida para una celebridad, su arrogancia y sus excesos son seguidos como actos de rebeldía contra un sistema que irónicamente el héroe trata de defender. En otras palabras sin este actor, Iron Man hubiera sido un personaje sin sabor especial, la diferencia se esconde en la mera ficción, no en la realidad.

Lo que llama la atención después del papel de Robert Downey Jr. es el resto del reparto, un gran casting se llevo a cabo para la película de Jon Favreau, además de la talentosa y atractiva Gwyneth Paltrow, que repite, nos encontramos con otros grandes actores como Scarlett Johansson, Mickey Rourke, Don Cheadle, Sam Rockwell y hasta el mismo John Favreau, haciéndolo un atractivo más a una historia que no se esconde en pretensiones, desde un principio muestra lo que es, acción bien escrita. Debido a que hay tantos personajes, se vuelve muy difícil darle el respectivo tiempo a cada quien en pantalla, sobre todo con la “Viuda Negra” (Scarlett Johansson) y con “Whiplash” (Mickey Rourke), personajes muy interesantes que merecían un a participación en la narrativa mucho mayor, aunque se entiende a que todo gira en torno al ego y momentos del propio Tony Stark.

Desde una perspectiva crítica y hasta social el tema que se maneja dentro de la historia y su relación con la realidad actual es muy difuso, por no decir nulo, y sobresale entre eso aquello sobre el negocio de la guerra, sobre el avance tecnológico en base a lo bélico, dando como propuesta que exista un poder casi absoluto, o un arma casi indestructible que garantice que nadie más pueda oponerse. Una era en donde la “privatización de la paz” sea la alternativa a la “privatización de la guerra”, situación actual donde los Estados Unidos y sus aliados se han encargado desde el siglo pasado de perfeccionar, y que en la película esta representado en el traje de Iron Man, un arma privada que garantiza la paz, pero que muy pronto es un nueva amenaza muy importante cuando logran descifrar su diseño. Iron Man es el siguiente paso del dominio tecnológio-militar, o al menos algo parecido, “The Ultimate Weapon”, tal como sucedió con la bomba atómica y con otras armas diseñadas y monopolizadas por unos.

No podemos olvidar a los grandes villanos que son interpretados por dos grandes actores norteamericanos: el primero y más llamativo Mickey Rourke, quien después de su regreso, en gran parte gracias a “The Wrestler” de Darren Aronofsky, nos regala un personaje hecho a la medida otra vez, al igual que el protagonista parece que la actuación esta de más, su personalidad es la misma, no hay diferencia entre ficción y lo que se cree que es la personalidad del propio Mickey Rourke; el otro se trata de uno de los mejores actores norteamericanos de los últimos años, Samn Rockwell, quien no necesita de tener un atractivo especial o una actitud rebelde, su sola presencia llena la pantalla, su interpretación es una especie de remembranza a Gary Oldman en sus papeles más representativos, como en “Leon” de Luc Besson, y que debido a esto se le ha criticado duramente, pero ante esto la pregunta sería: ¿a quién no le agrada Gary Oldman?, me parece un muy buen tributo a un actor muy subvalorado, tal y como pasa con el mismo Sam Rockwell.

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~ por Carlos Wilson en 16 junio 2010.

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