¿Rebeldía Imberbe?

Youth in Revolt – 2009 – (Estados Unidos) – Calif. 6.5/10

Duración: 90 Min.

Dirección: Miguel Arteta.

Guión: Gustin Nash / Basado en la Novela de C.D. Payne.

Producción: David Permut, Miranda Freiberg, Steve Longi, John A. Amicarella, Jordana Glick-Franzheim & Ben Ormand.

Producción Ejecutiva: Nan Morales, Bob Weinstein & Harvey Weinstein.

 Cinematografía (Fotografía): Chuy Chávez.

Dirección de Arte: Gerald Sullivan.

Edición: Andy Keir & Pamela Martin.

Música: John Swihart.

Reparto: Michael Cera (Nick Twisp & Francois Dillinger), Portia Doubleday (Sheeni Saunders), Jean Smart (Estelle Twisp), Zach Galifianakis (Jerry), Steve Buscemi (George Twisp), Ari Graynos (Lacey), Ray Liotta (Lance Wescott), Justing Long (Paul Saunders) & Fred Willard (Mr. Ferguson).

Género: Comedia.

Pasando la temporada de estrenos espectaculares y grandes campañas publicitarias dentro del cine comercial, sigo sin entender que tratará, y francamente no me interesa, la nueva película de Tom Cruise, sumergirse en la poca oferta de variedad en los cines es difícil. Escarbándole a las carteleras encontramos a una interesante comedia juvenil, tal vez arrinconada y estigmatizada debido a la brillantez de aquellos genios de la mercadotecnia que se encargan de traducir los títulos de las películas en nuestro país, en este nuevo caso un título que sería muy sugerente, “Youth in Revolt”, se ha transformado en el cliché de “La Chica de mis Sueños”. Pero que el poster y el título no os dejen engañar completamente, aunque no se trata de una obra completamente reveladora, sino que se trata de una simpática historia de adolescencia que cuenta con la imagen del actor “nerd” del momento, Michael Cera, el mismo que hace un par de años nos sorprendería como el inocente que embarazaría a la genial Juno en el filme de Jason Reitman. Aunque se trata de una película para adolescentes, su atrevimiento parte de un guión muy bien estructurado, algo que se ha estado realizando en últimas entregas, donde los clichés se usan como “tributos pop” y la construcción de los personajes es un trabajo de narración, o si no vean películas gringas de este tipo como “Superbad”, “Zombieland” e inclusive la nueva “Kick-Ass, todas estas películas bajo el frenético ritmo del nuevo Hollywood, del cual tiene mucho que ver Judd Apatow.

A pesar de tener todos los ingredientes de una comedia de esas simples palomeras, de aquellas que exceden en los gags ya conocidos del adolescente que intenta por todas las formas perder su virginidad, pero sin rebajarse a cualquier chica, y que se ve enredado entre el esfuerzo y el deseo de debutarse con la más bella e inteligente chica de todos los alrededores, nos encontramos con la entrega más reciente del director norteamericano de origen puertorriqueño Miguel Arteta, miembro de la escena independiente de Hollywood, y de quien destacan sus obras anteriores “Chuck y Buck” y la inquietantemente contemplativa “The Good Girl” (Una Buena Chica). Por eso se trata de una película contada dentro de ciertas características narrativas que hacen recordar ese ritmo independiente, un poco lento pero suficientemente bien llevado en las representaciones ordinarias y extraordinarias de los personajes. En el caso de esta película, trata sobre un adolescente lleno de hormonas y de ilusiones casi literarias por encontrar a la chica con la cual perderá esa condición de virgen, de pronto sucede que necesita cambiar su actitud a una rebeldía infernal, para esto se crea un “alter ego” que va de lo francés a lo sociópata, generando un caos, y que lo ayudará a resolver sus problemas, claro no sin generar bastantes risas por los atrevimientos de un personaje que representa casi todo lo contrario a la cara del actor.

A la mitad de la película uno se da cuenta de que este “alter ego” es toda una construcción retomada de la literatura, del cine francés, de la rebeldía hollywoodense de los años cincuenta y sobre todo de la película de David Fincher “Fight Club” (El Club de la Pelea, 1999), volviéndolo un “Tyler Durden” en la pubertad, ya que el protagonista consigue todo lo que quiere a través de esta otra personalidad, un ser seguro de sí mismo que crea planes locos y arriesgados para conseguir a la chica, escapar de la casa de su mamá y de la policía debido a que la destrucción aumenta cuando esta otra personalidad se apodera de casi todo su ser. Aunque no es una relación externa y desconocida como en “Fight Club”, es más bien un complemento del protagonista, apareciendo en pantalla con él en todas sus intervenciones, en unos pantalones blancos y una camisa azul, donde realiza todas las locuras con la sorpresa en la mirada del personaje, inclusive le da peticiones de que sea más agresivo.

Aunque la película no es mala de principio, tampoco se trata de una obra memorable, todo el argumento se centra en el deseo por una chica, cuestión que se explota cientos de veces al año por Hollywood y por casi cualquier cinematografía, el amor por una chica, ese amor que lo puede todo, inclusive la desgracia, el caos y la violencia, sin olvidar los malentendidos que siempre ocurren, por eso no se trata de nada nuevo. La esencia independiente de Miguel Arteta nos traslada a lugares donde casi cualquier hombre puede identificarse, esa persistencia ciega que nos hace cometer muchas estupideces para conseguir lo que queremos, muchos dirán que es el amor, otros son más cínicos como el propio Arteta o Judd Apatow, ya que el amor resulta como una consecuencia de una calentura y de una confusión hormonal al principio, y los ejemplos son muy bastos en casi todas las películas de adolescentes, desde “Hombre Lobo Adolescente” hasta las más explícitas “American Pie”. Por cierto existe una cierta fascinación explícita por evidenciar la masturbación masculina, y que llegan a tener razón, es más cotidiana y natural de lo que se cree, un “gag” que puede seguir siendo explotado.

Además del uso de referencias a la sexualidad de estos chicos, el uso de drogas y la violencia llenan a estas historias con elementos clásicos del cine norteamericano, pero contados desde una perspectiva distinta, formas de escape de una ilusión de realidad aterradoramente cotidiana y agresiva con  el protagonista, y que mejor forma de romper, que romper con todo de manera violenta como en la explosión del auto a mitad de la película.

Miguel Arteta llega con una película palomera de principio a fin, con sus toques ingeniosos y geniales sobre todo dentro de cada personaje, deja de lado la tragedia como principal catalizador para la risa o la reflexión (y que utiliza de forma genial en “The Good Girl”), y como las comedias de nuestros días va formando una “bola de nieve” de sucesos en un ritmo no muy convencional, y eso es lo que más se rescata, su anormalidad en un mercado lleno de blufs, lo que termina resultando pero con algunos momentos de verdadera risa.

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~ por Carlos Wilson en 8 julio 2010.

Una respuesta to “¿Rebeldía Imberbe?”

  1. Te ha paasado?. Serieweb. cine adicto en paro.

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