Mono Disfrazado

El Informe Toledo – 2009 – (México) – Calif. 7.0/10

Duración: 87Min.

Dirección: Albino Álvarez.

Guión: Albino Álvarez.

Producción: Albino Álvarez, Enrique Díaz Álvarez., Gustavo Picasso & Sara Medina.

Producción Ejecutiva: Albino Álvarez.

 Cinematografía (Fotografía): Martín Boege & Ángel Camacho.

Dirección de Arte: —————-.

Edición: Omar Guzmán.

Música: Steven Brown.

Reparto: Francisco Toledo.

Género: Documental.

El documental como género cinematográfico tiene como principal pretensión la de mostrar una historia y de hondar en una verdad de manera no ficcionaria, estamos hablando de que los datos y el discurso general de la obra cinematográfica documental parte de contar una realidad sin metáforas ni simbolismos tan abstractos como se suele suceder en una historia de ficción, mostrar los personajes, situaciones, ideologías o cualquiera que sea el protagonista de la historia desde la realidad del autor y del propio espectador. Albino Álvarez nos guía por parte de la vida y obra del artista oaxaqueño Francisco Toledo, importante en la cultura de todo México, un personaje que ha influido en muchos aspectos a la sociedad y cultura mexicana desde mediados del siglo pasado, y que debido a su timidez y a su verdadera humildad, muchos, en los que me incluyo, no conocíamos el legado de tal personaje. Este tipo de documentales nos permite conocer de primera fuente a personajes relevantes de la sociedad, pudiendo sembrar un interés real en la obra y en lo que, en este caso el artista, expresa a través de una vasta obra, que ha asombrado, como suele suceder, más a observadores internacionales, sobre todo europeo, que aquí en México. Aunque hay que tener siempre cautela, si bien es un documental, el cuál trata de poner siempre los hechos reales sobre la mesa, estos datos estarán sujetos a una narrativa y a un punto de vista subjetivo del propio autor, a pesar de que abogue recurrentemente a una objetividad en el propio tema, habrá momentos en los que se satanice o mitifique. En este caso el artista gráfico Francisco Toledo y el documentalista se relacionan en una extenuante investigación que va en direcciones de “amor y odio” en distintas ocasiones, y que son visibles en el trabajo final, en el “Informe Toledo”.

Inmediatamente el documental te atrapa, para quienes lo observan sin saber nada de su contenido se presenta de una forma muy peculiar, el relato de Franz Kafka, “Informe Para Una Academia”, es el texto de fondo acoplado a la misma vida del autor, resultando grandes similitudes. Lo expresado por esta obra literaria en conjugación  con lo que expresa el cineasta sobre su personaje nos ayuda a entender que este mismo protagonista es demasiado consciente de su medianía con el mundo que lo rodea, pero que al mismo tiempo se da cuenta en explosiones espontáneas el asombro  y la reflexión que emana y representa. Dentro de un nuevo estilo de documental, la agilidad y velocidad de la que hace uso el director no deja lugar para el aburrimiento, no es el clásico documental “cultural”, su exhibición en cines comerciales es posible, ya que recuerda el estilo de Alex Gibney y de otros documentalistas actuales, que juegan con ese “hacer justicia” al desconocido pero brillante y muy influyente para toda una cultura, su importante aportación, un reconocimiento y redescubrimiento.

Existe un lado salvaje que se evidencia desde el principio del documental, y que es representado en una serie de animaciones durante toda su duración. El pequeño escrito de Franz Kafka y la obra casi completa de Francisco Toledo es una unión involuntaria que se forma gráficamente en la mente del espectador, un retrato improvisado de un artista que nunca quiso ser representado, pero que tampoco trata de evitar un repaso a sus acciones. El relato de Kafka es sobre un pequeño mono que ha sido capturado y obligado a civilizarse, a comportarse como humano, y Toledo es un artista que se vio obligado a expresarse a través de su pintura y de una conciencia social constante debido a las particularidades opresoras de su realidad inmediata, Oaxaca es la jungla de la cuál es capturado y tiránicamente expulsado para que en su proceso civilizatorio comprenda que nunca será más que su propio lugar de origen. Sus auto-retratos son la representación exactas de la visión de sí mismo, un juego entre la barbarie y el hombre, un juego que muchas veces se nos olvida es esencial a nuestra existencia.

El conflicto sucede para el documentalista cuando se trata al personaje desde el campo de lo político, el intento de mostrar los menos detalles posibles, tal vez influenciado por la misma personalidad de Toledo, quién no precisa ningún tipo de reconocimiento o abucheo, la vida de estas dos partes conviven de manera cotidiana, el artista y el político es un constante recordatorio de la extraña y temible realidad que vivimos los latinoamericanos.

A pesar de que el documental explica de manera audiovisual el trabajo de un artista gráfico, y que al parecer se trata de técnicas, habilidades y expresiones muy distintas, el debate sobre la validez y demás conceptos ligados a que el arte pueda expresarse mediante el arte mismo, llegan a lo que algunos entienden como la posmodernidad del arte. El arte por el cine, la mezcla de disciplinas en el arte no es algo extraño, el mismo arte puede lograr convertirse en una expresión artística y al mismo tiempo divulgador de su esencia. El arte solo se logra si genera un asombro, en este caso podemos decir que se cumple a medias, el documental de Albino Álvarez es un entretenido ensayo incompleto, por si mismo no asombra, lo que logra el asombro es el tema protagonista que aparece en pantalla, el descubrimiento o redescubrimiento de Toledo.

En momentos el documental se torna muy pretencioso, en otros se puede palpar un alma periodística, la fluidez y el interés ávido del espectador por un Toledo que se descubre apasionante no termina de completarse, la misma timidez del protagonista, que lo vuelve enigmático, asombroso y que lo engrandece es el último y principal obstáculo del autor cinematográfico. A Toledo no le importa ser representado en la pantalla, al documentalista parece que al final tampoco, esta pérdida de pasión al final queda evidenciada en los diversos fragmentos inacabados de un personaje que en su expresión individual representa a toda una cultura.

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~ por Carlos Wilson en 12 agosto 2010.

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