Una Costumbre Simplona.

Grown Ups – 2010 – (Estados Unidos) – Calif. 5.7/10

Duración: 102 Min.

Dirección: Dennis Dugan.

Guión: Adam Sandler & Fred Wolf.

Producción: Jack Giarraputo, Adam Sandler, Kevin Grady & Yancey Derringer Banks.

Producción Ejecutiva: Barry Bernardi, Allen Covert, Tim Herlihy & Steve Koren .

Cinematografía (Fotografía): Theo van de Sande.

Dirección de Arte: Alan Au.

Diseño de Producción: Perry Andelin Blake.

Edición: Tom Costain.

Música: Rupert Gregson-Williams.

Reparto: Adam Sandler (Lenny Feder), Kevin James (Eric Lamonsoff), Chris Rock (Kurt McKenzie), David Spade (Marcus Higgins), Rob Schneider (Rob Hilliard), Salma Hayek (Roxanne Chase-Feder) Maria Bello (Sally Lamonsoff), Maya Rudolph (Deanne McKenzie), Joyce Van Patten (Gloria) & Steve Buscemi (Wiley).

Género: Comedia, Familiar.

Cada época tiene su bufón, o me atrevería a decir que a cada bufón le viene una época, ya estuvimos en el tiempo en donde Jim Carrey transformaba su rostro de mil maneras para tratar de hacernos reír de la forma más “bruta” posible, en los ochentas recuerdo un poco a Eddie Murphy, aunque él trataba de sorprender con un carácter más rudo y con películas de acción un poco más serias, “48 Hrs.” con Nick Nolte tiene su atractivo especial. Muchos cómicos estadounidenses han tenido su momento de mucha fama, muchos de ellos merecidamente como John Goodman, Dan Aykroyd, Steve Martin e inclusive Mike Myers, otros han desaparecido extrañamente como Rick Moranis, pero de quien interesa esta vez es de un actor cómico que ha logrado mantenerse como un favorito de muchos durante ya varios años, y que gracias a su constante producción se mantiene rentable y situado como una imagen relacionada al “cuenta cuentos” llamado cine, y con una calidad más o menos respetable. Llama mucho la atención en esta su más reciente película ya que reúne a un grupo de cómicos, y que se nota son grandes amigos, la mayoría hechos del longevo programa televisivo “Saturday Night Live”, que en su estílo satírico ha logrado formar grandes cómicos norteamericanos, una gran referencia para la cultura pop de estos días. Los elegidos por Sandler, que no son extraños en sus películas, son Rob Schneider, David Spade, Maya Rudolph y Chris Rock, habituales en “SNL” a principios y mediados de los 90’s, y con la adición de Kevin James quien ya había trabajado con Sandler. En otras palabras el rey de la comedia simple y de las historias melodramáticas-familiares vuelve con sus antiguos amigos, como una reunión de generación, dándose el lujo de “echar relajo” dentro de la pantalla de cine, porque eso es principalmente lo que expresan, diversión entre conocidos.

“Grown Ups” (Son Como Niños) parte de la esencia hollywoodense del cine familiar, no se crea complicaciones y presenta personajes parcialmente estereotipados y situaciones cómicas comunes en películas con una multitud de interlocutores, las historias se acortan para poner dentro los sucesos sobresalientes a problemas familiares comunes, eso sí colocados en escenarios exagerados, sobresaliendo y protagonizando en el principal lío o clímax a la familia de Sandler, Hayek y sus hijos, quienes tienen una pérdida de comunicación o contacto “real” entre ellos y con el “mundo normal”, apelativo sobre la familia tradicional como núcleo de la sociedad. Los niños tienen un contacto por medio de las tecnologías, mandando mensajes de texto a la niñera para que le prepare un té o el preferir estar dentro de un hotel con videojuegos sobre la aventura de un “camping” es la forma directa de mostrar como estas nuevas formas permiten más conexiones pero menos acercamiento con el otro, inclusive con el otro inmediato.

Además de otras faltas de comunicación y el apego cada vez mayor a la individualidad, y que Sandler, Dugan y compañía tratan de dar cuenta a través de la convivencia familiar, de los valores tradicionales y hasta moralistas, todo el discurso de la película llega a un punto nefasto y emocionalmente chantajista al ubicar todo el relato dentro de los festejos de la independencia de los Estados Unidos, y que representa una conjunción de valores que se deben salvar junto a una nacionalidad que en lugar de construir esta ficticia integración dentro de los mismos personajes, se disponen a externar prejuicios raciales y culturales que chocan directamente con los supuestos valores defendidos, los personajes negros, latinos y asiáticos que aparecen en la historia solo sobresalen cuando el chiste les permite dar cuenta de su diferencia, y aunque les permita mofarse y criticar con ese humor “simple”, resulta excluyente para quienes no forman esta imagen de “familia modelo” propuesta a reconstruirse por un sentimentalismo que ha invadido masivamente al mundo, siendo un gran ejemplo, por lo menos en Latinoamérica, la telenovela, educador y promotor de estos valores excluyentes.

La tradición en que se basa el humor de Sandler y de todos sus compinches es la otorgada por la gran carga que resulta su formación en “SNL”, una sátira que se ha convertido en la “comedia blanca” por excelencia, por eso resulta muy comprometedor e insultante la representación de las razas extrañas dentro de la película, y mucho más extraño que Chris Rock como un personaje en muchas formas trillado, siendo que tanto en su “stand-up comedy” como en otras películas trata de reivindicar y darle mayor protagónico al personaje de raza negra, pero que lamentablemente termina siendo el “negro dentro de los amigos blancos”, cuestión que se ha popularizado en la televisión y hasta en la música pop de los Estados Unidos, esta falsa integración o integración incompleta que se refleja en los medios de expresión cultural de una “industria” que logra inundar estos canales en todo el mundo, aunque como alguien externo a esa realidad no sé que también represente la cotidianidad dentro de la vida norteamericana.

Al final la reunión de los amigos de “Saturday Night Live” (SNL) cumple a medias con las expectativas de quienes han visto y disfrutaron sus buenos momentos tanto en la televisión como en el cine. Aunque se trate de un grupo de comediantes tremendos, sin ser una generación tan brillante como otras, Billy Cristal, Eddie Murphy, Mike Myers, Chevy Chase marcaron de manera más memorable época, la película termina sin ser una maravilla pero logrando divertir dentro de su propuesta liviana. La lección moral infaltable en las producciones de “Happy Madison” (Casa Productora de Adam Sandler) recalca en la conciencia de las familias que vayan a verla, el saber ganar y el saber perder es un desenlace que no desentona pero que si denota lo plano de este cine cómico, Sandler y su compañía regresa a lo básico y sencillo de sus primeras películas, ese bufón que hace reír pero no inquieta pensamientos más allá de su simpleza, es ahora cuando sus historias más trágicas pero igual cómicas relucen con un brillo más especial, esperemos que algún día regrese con algo más interesante como “50 First Dates” (Como Si fuera la Primera Vez, 2005) o “The Wedding Singer” (La Mejor de Mis Bodas, 1998), casualmente protagonizadas con Drew Barrymore o tal vez se arriesgue con proyectos externos a su línea característica como las excelentes “Punch-Drunk Love” (Embriagado de Amor, 2002) de Paul Thomas Anderson o “Funny People” (Siempre Hay tiempo Para Reir, 2009) de Judd Apatow, a ese Sandler se le extraña, de este simplón ya se ha tenido bastante.

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~ por Carlos Wilson en 9 septiembre 2010.

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