A Través de una Mirada Femenina.

Las Buenas Hierbas – 2010 – (México) – Calif. 7.4/10

Duración: 117 Min.

Dirección: María Novaro.

Guión: María Novaro.

Producción: Julio Bárcenas & María Novaro.

Producción Ejecutiva: María Novaro & IMCINE.

 Cinematografía (Fotografía): Gerardo Barroso.

Dirección de Arte: Lorenza Manrique.

Diseño de Producción: —————-.

Edición: Sebastián Garza & María Novaro.

Música: Santiago Chávez & Judith De León.

Reparto: Úrsula Pruneda (Dalia), Ofelia Medina (Lala), Ana Ofelia Murguía (Blanquita), Cosmo González Muñoz (Cosmo), Gabino Rodríguez (Gabo), Miriam Balderas (Ana) Alberto Estrella (Luis), Luisa Pardo (Quinceañera) & Rodrigo Solís (El Rot).

Género: Drama, Novísimo Cine Mexicano.

Hablar sobre un cine nacional siempre es difícil, muchas veces se confunde un sentimiento patriótico sobre la producción cinematográfica de una región como si se tratase de una competencia frontal frente a otras, causando observaciones superficiales contradictorias sobre perspectivas y visiones estéticas y narrativas muy específicas. Los festivales y premios en todo el mundo parecen acrecentar este sentimiento, los medios y demás personalidades comunicativas nos venden una idea nacionalista, pero ante una reivindicación de la nacionalidad, en donde todo tipo de actividad o profesión pretende la idea de una superioridad regional, y donde últimamente el arte también se ha considerado de esa forma y no como una expresión de cierta realidad, o sea de su tiempo y espacio. Los premios y la taquilla no significa que exista una real competencia, se clasifica al cine como bueno o malo, y hay películas mejores que otras, equívocamente se ha exagerado en considerar los festivales y premios como tipo “olimpiadas” o “mundiales” deportivos en donde el ganador representa a todo un pueblo, solo hay que reflexionar que el arte, y el cine como parte de este, es una forma reflexiva, estética, etc. de un individuo o un pequeño grupo de estos, en otras palabras si Carlos Reygadas, Alejandro González Iñarritu o Guillermo del Toro ganan un premio, no siento que hemos ganado como nación, para empezar la mayoría de sus películas no se hacen con un presupuesto económico y humano completamente nacional. Pero siempre será bueno ver cine nacional para darnos cuenta de cierta realidad o realidades que nos rodean, el arte cuenta en diversas formas, en este caso desde una narrativa cinematográfica, verdades sobre lo cotidiano, induce al debate y a la reflexión de nuestra cotidianidad o simplemente de nuestra condición de seres humanos. En el caso de la nueva película de la siempre interesante María Novaro, “Las Buenas Hierbas”, nos vemos frente a un oasis o respiro de los temas importantes que se tratan en nuestro país (México) en estos últimos tiempos, da muestra de una urbanidad y de un ritmo que se excluye por si misma de todo el circo de lo “mexicano” y su oficial pretensión.

La historia que a María Novaro le llevo cerca de 3 años concluir nos transborda por la vida de Dalia, una mujer de su tiempo y espacio, de la ciudad de México y todas sus contradicciones, una madre soltera que combina los distintos aspectos de sus relaciones sociales dentro de la magnanimidad de una urbe que determina la cotidianidad de millones de personas. Como parte de esa clase media con un nivel de cultura y de conciencia social muy bien implantada, navega entre diversas ocupaciones, la de criar a su pequeño hijo resultado de un matrimonio fallido, su trabajo dentro de una estación de radio alternativa y las eventuales ocupaciones en conjunto con el apoyo a su madre, Doctora en Botánica por la UNAM, quien cuenta con un conocimiento de las propiedades de las plantas que va de lo estrictamente científico hasta lo históricamente revelador, una etnobotánica. La problemática de Dalia comienza cuando a su madre le diagnostican Alzheimer, que la lleva prontamente a encargarse de las actividades de ésta en un recorrido agobiante y desgastante, de una enfermedad que arrasa con todo tipo de relaciones sociales, del completo aislamiento del ser, de una muerte expectante.

A diferencia de casi todo el cine mexicano, principalmente el que llega a estar más de una semana en cartelera comercial, trata de representar al personaje desde una perspectiva más honesta, no existes un lenguaje estrictamente regional, reduce los costumbrismos vocales para justificar un pretendido realismo. La ciudad de México forma un espacio laberíntico pero orgánico, existe una armonía casi rítmica en las tomas y en el ritmo narrativo de María Novaro, a pesar de utilizar muchas tomas cerradas y cercanas, la frondosidad de una ciudad de México muy húmeda y viva resalta en pantalla dándole un toque de frescura a los personajes y a la historia misma, a pesar de no contar con un ritmo apresurado. Escenarios grises y una constante lluvia nos ayuda a reflexionar sobre como la mente de los enfermos con Alzheimer se nubla de forma cada vez más acelerada.

Lo que pareciera un relato exclusivo sobre el personaje y sus relaciones dentro de una sociedad posmoderna y multicultural, termina complicándose con la responsabilidad de cuidar de su madre, un papel que termina siendo natural para muchas personas, cuando a los hijos les toca ser padres de sus padres. La búsqueda de una solución en el conocimiento de las plantas y de sus efectos que le transmite “Lala”, una Ofelia Medina estridente en gran parte de la historia, a una joven Dalia (Úrsula Pruneda),  que goza completamente de una feminidad muy bien llevada, dan cuenta de una historia que rompe con lo convencional u oficial, nos aleja de una representación oficial y de una sobre explicación de la realidad inmediata, permite tras un relato en donde la crudeza de una enfermedad se combina con un cierto velo de misterio de los personajes que rodean a la protagonista, muy importante y conmovedora resulta la historia de la vecina y su nieta quien fuera asesinada después de su fiesta de 15 años.

En conclusión existe un contexto de cierto misticismo en una representación de perfil muy íntimo de la surrealista mixtura de la realidad mexicana, de un modernismo y tradicionalismo, lo cual genera una importante característica casi inédita en un cine nacional en donde la visión estructural se impone como una especie de contradicción constante, o se van por el modernismo recalcitrante o el tradicionalismo impositivo. Lo que más se rescata es la valentía de representar a una sociedad fuera de cualquier tipo de clichés, una mirada femenina real que rechaza todo tipo de convencionalismos cursis de un cine ofensivo supuestamente dirigido al romance, además de ser un respiro aceptable dentro de una cartelera llena de épicas y contra épicas en una significación o re significación de lo que es ser mexicano.

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~ por Carlos Wilson en 29 septiembre 2010.

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